Selv. Eso procede por parte de otros cinco sentidos, fuera de los esteriores, que el ánima posee, y como ella de su sér no esté sujeta á las pasiones actuales, del mesmo privilegio todas sus potencias gozan; de do se sigue que durmiendo el cuerpo, los sentidos del ánima velan, que causan los sueños; y lo mesmo á los irracionales es concedido, que el caballo y el can y todos los semejantes, como qualquier hombre, sueñan, y de aquí vemos que los canes estando durmiendo ladran y se revuelven entre sí.

Fler. Holgado he, señor, con lo que habés dicho, aunque en algo dello no estaba ajeno; mas trocando razones, dicidme, ¿qué sentis al presente del amor? ¿por ventura habés ya mudado vuestro parecer antiguo?

Selv. Señor, áun no, ni Dios lo quiera, que si contra vos este dia argüí en su ofensa, no fué sino contra uno de tres que el sabio señala, conviene á saber: uno divino, el qual es santo y bueno; otro comun, como el que un amigo con otro tiene, y éste tiene el medio de todos. El ultimo llaman velvino ó bestial, pues semejante es quien en él se pone, por ser malo y puesto en el carnal apetito, del qual dixo el anciano Séneca que si de los dioses tuviese el perdon, y de las gentes ningun vituperio ni afrenta, sólo por la suciedad que consigo tiene, con todas sus fuerzas le habia de evitar y huir. Contra éste, pues, fué mi intento de incusar por malo, como de verdad lo es, de donde por lo dicho podemos sacar que si uno con nombre de amador es baptizado, no por eso ha de ser reprendido hasta que su intento demuestre, conforme al qual, ó de dado á la virtud, ó de vicioso, puede adquirir renombre; pues claramente hemos visto que de tres partes en que se divide el amor, las dos son buenas y la una mala, aunque, si bien se mira, más son los que por la mala van, aunque sola, que por las dos buenas caminan, y por esto, tomado el amor absolutamente por el malo ántes que por el bueno entendemos.

Fler. Aunque eso así sea, no dexais por lo pasado de tener culpa, pues mi intencion ignorábades; mas dexando esto, al presente procuremos en dar remedio á vuestra enfermedad.

Selv. En la pasion del ánima, señor, os le pido, que para la del cuerpo ya no es necesario, pues del todo le he ya conseguido.

Fler. Huelgo que por vuestra boca la nombreis pasion, mas sabed que para todo hay su contrario, y ansí le habrá en vuestro mal.

Selv. ¡Oh mi verdadero señor y leal amigo! ¿y cómo pensais hacer tanto bien?

Fler. Agora lo sabréis; mas cumple que se le dé parte en ello á mi criado Escalion.

Selv. Señor Flerinardo, no sé qué me diga, que mal concepto tengo dél, que cumple más de palabra que de hecho.

Fler. ¡Oh, cómo de cierto estais engañado en pensar tal, por ser muy al contrario de su condicion! quanto más que en esto no ha de servir sino de ser intérprete entre vos y una dueña honrada deste pueblo, cuyas maravillosas hazañas y tratos ingeniosos á quantos los han oido tiene hiantes y fuera de juicio, por ser en gran manera no creibles.