Lib. Por mi vida, madre, que es en vano; ¡cómo! ¿y así habia de poner mácula en mi fama? Jesú, tal no me mandeis, que moriré de pesar.
Esc. Madre, así Dios te dé buena postrimería, que no cesen tus palabras en mi favor, y toma la capa mia, porque miéntras más se escusa, más su amor me abrasa.
Lib. ¿Qué te dice ese señor de secreto? que, por mi fe, su pensamiento es en vano.
Dol. Díceme que se tiene por bienaventurado en tener tales pensamientos, que al fin piensa que tu crueldad será contra él amansada.
Lib. Sí, sí, sí; dichoso él, como cera de todos santos, no se vaya de por ese camino; espéreme en pié, que yo le aseguro que de tal pecado no lo acusen.
Dol. Bien veo yo, hija Libina, ser esto fuera de tu condicion; mas has de mirar que te lo ruego yo, que algun dia me habrás menester, que aunque te sea cuesta arriba, bien habrás oido que mano besa hombre que la quirrie ver cortada, quanto más que yo conozco de tí que no querrias que lo fuese la suya.
Lib. Por mi vida, madre, que no estás en lo cierto, que si no mirase á no darte á tí enojo, ya de aquí me habria partido por no oir tales razones.
Dol. Pues por mi salud, que aunque más santa te muestres, que has de recibir de nosotros fuerza; alto, hijo Escalion, vén comigo, que yo la dexaré donde haya menester las manos.
Lib. ¡Ay madre! ¿por que me haces tanto mal?
Dol. Por tu bien es, hija.