Esc. Madre señora, has de saber que de parte de Selvago, único amigo de mi señor Flerinardo, á tí soy venido, que te ruega excesivamente que luégo de mañana á su posada te llegues, que será cosa bien de tu provecho, á lo que, de mi oido, por lo bien que te quiero, dixe que alguna cosa comigo adelantada te enviase, lo qual fué tan cumplidamente como su generosa persona demanda, por tanto ves aquí diez escudos de presente que te envia, y largos ofrecimientos de futuro si remedio en su fatiga pusieres, que á lo que yo imagino es de amor; por tanto, mira qué me respondes, que cierto tú lo debes hacer, pues provecho no pequeño dello se te seguirá.
Dol. Aunque, hijo Escalion, ya tenía por mí de no ponerme en semejantes tratos, por rogármelo tú al presente, yo mudaré mi propósito concediendo en tu ruego; y á lo que dices que por mí heciste, yo lo tengo en soberana gracia, y quedaré obligada á ser presta en todo lo que te cumplirá.
Esc. Pues, señora, entre otras mercedes que de tí espero, es una, que hables por mí á Libina, esta doncella que aquí tienes, que cierto della estoy muy pagado, y si no recibiese algun favor sería puesto en toda congoxa.
Dol. Porque veas, hijo, lo que te amo, yo haré por tí lo que por mi padre fuera escusado, por tanto reposa un poco, que yo te tornaré alegre, porque sientas qué es hacer placer á la madre Dolosina, que lo sabe muy bien pagar con el doblo. ¿Hija Libina?
Libina. ¿Qué es lo que mandas, señora?
Dol. Quiero de tí tanta gracia que hables á este señor y le quieras, que en ello no perderás cosa.
Lib. Por mi salud, madre señora, que en otra cosa puedes mandar, que eso es bien escusado.
Esc. Haz, señora Libina, lo que la madre te ruega, que juro por los temidos barbotes de Pluton, de te servir bien y lealmente, fuera de lo que tu valor vale, porque he sabido que eres quitada de semejantes tratos.
Lib. Gentil hombre, poca necesidad tengo al presente de vuestros servicios, por tanto mudad vuestro propósito; y de vos, madre, estoy, y con razon, bien afrentada, que sabiendo mi condicion me probais con tales palabras.
Dol. Ea, hija, haz lo que te digo, que yo fiadora, que dello no quedes pesante.