Luctando tu barca primera combaten,

Obrando los vientos venéreos sabrosos,

No pierdas aquello con que se rebaten:

Si quieres que cesen y no te maltraten,

Ofréceles luégo palestra sangrienta,

De donde tu parte, sin culpa ni afrenta,

Estrague las fuerças que en contra debaten.

Venciendo tal guerra, tendrás adquerido

Inmensos trofeos y claros despojos,

Librando tu cuerpo de penas y enojos,