Risd. No otro.

Esc. Por tu vejez, madre, que gocemos un poco de la música, que tiempo nos queda, pues no es ella de perder.

Dol. Sea, hijo, como quieres, que, por mi verdad, el sentido me tiene allá robado, que, mal pecado, como la armonía y dulzura de la música representa y sabe á la celestial gloria, y yo, en lo último de mi vida esté, no puede hacer ménos de poner mi juicio por algun tanto en lo que tan presto para siempre tiene de gozar.

Esc. Así quiera Dios, madre, y que allá todos nos veamos.

Dol. Harto, hijo, es de pusilánimo y miserable el que piensa de no verse allá y tiene en ello muerta su esperanza, mas callemos algun tanto, y del todo de la música podrémos gozar, que comienza nueva y alta materia.

Selv.

A los montes de Parnaso,

A caza va mi cuidado,

Vestido de ropas verdes

Que la esperanza le ha dado;