CAPITULO XI

De como don Alvaro Tarfe y otros caballeros çaragoçanos y granadinos jugaron la sortija en la calle del Coso, y de lo que en ella sucedió á don Quixote.

Tres dias estuvo violentado en la cama, á puros ruegos y guardas, don Quixote, pues tenia siempre como tales á Sancho Pança y algunos pajes de don Alvaro y dos caballeros amigos suyos, asi granadinos como de los naturales de Çaragoça, con los cuales pasaron historias donosisimas; porque por momentos se le representaba salia á la sortija, disputaba con los jueces, reñia con gigantes forasteros, y otros cien mil dislates; porque estaba rematadamente loco, y Sancho ayudaba más á todo con sus simplicidades y boberias. Solo tenia de bueno don Quixote el recado y regalo; porque se le daba bonisimo en presencia de don Alvaro, que siempre comia y cenaba con él, acompañado de diferentes caballeros cada vez. Llegó pues el domingo, en que los que habian de jugar la sortija para universal pasatiempo, se aprestaron y adereçaron lo mejor que pudieron de sus ricas libreas, llevando todos solamente á la entrada del Coso unos escudos ó targetas blancas, y en ellas escrita cada uno la letra que más á proposito venia á su pensamiento y al fin de alegrar la fiesta. Pero no quiero pasar en silencio lo que habia en dos arcos triunfales que estaban costosa y curiosamente hechos á las dos bocas de la calle. El primero de la primera entrada, como venimos de la plaça, era todo de damasco azul, de color de cielo, y estaba en el medio dél, por lo alto, el invictisimo emperador Carlos V, abuelo gloriosisimo de nuestro catolico y gran monarca el tercero Filipo Hermenegildo, armado á la romana, con una guirnalda de laurel sobre la cabeça y un baston de general sobre la mano derecha, ocupando lo más alto del arco dos versos latinos que dezian desta manera:

Fraena quod imperii longo moderaris ab aevo

Austria, non hominis, numinis exstat opus.

El pie derecho tenia puesto sobre un mundo de oro, y al derredor dél una letra que dezia:

Mandó su medio Alejandro;

Mas nuestro Cesar de veras

Sus tres partes mandó enteras.