[29] Al paso que es preciso mantener algunos términos de las Escuelas, es del caso tambien suprimir otros. Materialiter y formaliter se pueden dexar, porque ademas de dárseles varias y difíciles significaciones, son falsos los significados en su origen, pues se toman de la materia y forma en el modo que de ellas hablan los Escolásticos, sobre lo qual apenas han dicho cosa sólida. Los que no son necesarios, y por otro lado son de una barbarie horrible, deben olvidarse del todo, como hecceitas, petreitas, signatè, exercitè, ut quo, ut quod, specificativè, reduplicativè, y otros á este modo. Los que pueden explicarse con voces propias sin mudar el sentido es del caso exterminarlos como à parte rei, distincion formal ex natura rei, &c. Aunque en las lenguas muertas, como es la Latina, no hay licencia de añadir ni mudar vocablos, porque estamos precisados á entenderlos en la significacion que les dieron los que usaron de ellas, si queremos alcanzar sus pensamientos; con todo en la Teología y cosas Eclesiásticas deben mantenerse las voces que la Iglesia ha adaptado, aunque no sean puramente latinas, porque lo contrario sería no entender lo que la Iglesia nos propone, siendo así que por mantener la doctrina y disciplina de los mayores ha tenido por preciso conservar los mismos vocablos con que ellos la enseñaron. Así que es nimiedad reprehensible de algunos preciados de Gramáticos mudar las voces Angelus en Genius: Eucharistia en sanctissimum frustulum: Spiritus sanctus en aura Zephyri coelestis: Deum immortalem en Deos immortales: Ecclesia en respublica sacra: Apostolos en duodecim viros: Sacramenta en sacra symbola: Excommumcatio en dira proscriptio,&c. ERASMO en el Diálogo que intitula Ciceronianus satiriza muy bien á estos afectados imitadores de CICERON; y NOLTENIO, sin embargo de ser su instituto desterrar las voces bárbaras del idioma Latino, hablando de esto despues de haber vituperado esta nimiedad, dice: Retineamus vocabula illa sacra, neque cum profanis illis, nihilque sacri habentibus, gentium à Dei vera cognitione alienarum sacris misceamus & confundamus[a]. Es digno de leerse contra estos Gramáticos MARCO ANTONIO MURETO, que los convence de estultos é impíos por afectacion de latinidad, sin embargo de haber sido uno de los mayores promovedores de la pureza del Latin, y haberle hablado con perfeccion. JACOBO PERIZONIO dice con poca reflexîon, que los Teólogos del Concilio de Trento con política no quisieron admitir á los Gramáticos para interpretar las Sagradas Escrituras, porque conocian que estos las habian de explicar de diversa manera de la que ellos querian, puesto que no deseaban alcanzar el verdadero sentido de las palabras, sino el que se acomodaba á sus doctrinas[c]. A THEOPHRASTO, sin embargo de haber merecido por su eloqüencia que le llamasen la Musa ática, le dixo en público una Verdulera, que no sabia hablar. Los Padres del Concilio no se juntaron para cosas gramaticales, sino para establecer y definir la doctrina de la Iglesia. Esta doctrina está en las Santas Escrituras, y en las Tradiciones Apostólicas que han conservado los antiguos Padres. Siguiendo estos caminos segurísimos rechazaron los errores, y dexaron sentada la verdad con los mismos vocablos con que la Iglesia desde su origen los proponia á los Fieles. Para dar esta doctrina nunca se consultaron Gramáticos que la puliesen con sus vocablos y nimiedades, pues los Escritores Sagrados primero, y despues los Padres la propusieron con las voces mas sencillas y acomodadas á la inteligencia de los Fieles. Pusieron el cuidado en decir las cosas con magestad, simplicidad, y energía; mas no hicieron caso ninguno de los primores de los Gramáticos; y siendo así que una doctrina necesaria para la salvacion de las gentes, no debia quedar expuesta á la libre inteligencia de las voces, puso Dios por fiel intérprete de las Sagradas Letras á su Iglesia, que siendo columna y firmamento de la verdad, no puede errar en el sentido que deben tener, y en la significacion que se les debe dar. Así que el Pueblo Christiano en esta parte tiene un uso fixo é invariable de la lengua Eclesiástica, al qual en buena Lógica debe estar sujeto, y ni Perizonio, ni todos los Gramáticos del Mundo pueden alterar sin ofender las reglas que la buena razon dicta sobre el uso de las lenguas. Debiera Perizonio, y otros tales considerar, que una cosa son los Dogmas de Fe, y otra las explicaciones de ellos. Los primeros son inmutables, invariables, y tan fixos, que nada se puede añadir, ni quitar, comprehendidos enteramente en las Sagradas Escrituras y en las Tradiciones Apostólicas. Las explicaciones de los Dogmas varían segun los entendimientos los comprehenden. Estas son muy inciertas y mudables quando cada uno quiere hacerlas, y así han nacido innumerales errores. La Iglesia, á quien incumbe sostener la pureza de la doctrina Dogmática, pone método á las explicaciones; y siendo preciso para mayor claridad inventar vocablos, que declaren el nuevo modo de explicacion, lo hace, del mismo modo que lo hacen todos con buena Lógica, quando se han de manifestar cosas nuevas. Lo voz Homousios, en Latin consubstantialis, fué recibida en el primer Concilio Niceno para rechazar las blasfemias de Arrio. SAN HILARIO en el libro de Synodis trata de propósito de la introduccion de la voz Homousion, defendiendo á los Padres del Concilio Niceno, y dice: Tertiò etiam haec causa improbandi homousii commemorata à vobis est, quia in Synodo, quae apud Nicaeam fuit, coacti patres nostri propter eos qui creaturam Filium dicebant, nomen homousii indidissent, quod non recipiendum idcirco sit, quia nusquam scriptum reperiretur. Quod à vobis dictum satis miror…. Malo enim aliquid novum commemorasse, quàm impiè respuisse…. Atque ita non relinquitur vitiosae intelligentiae quaestio, ubi in vitii damnatione communis assensus est … Inane enim est, calumniam verbi pertimescere, ubi res ipsa, cujus verbum est, non habeat difficultatem[d]. Nuestro Español Osio se valió con acierto de la voz hypostasis, en latin persona, para reprimir los errores de Sabelio y sus sectarios. SÓCRATES trata de este suceso de Osio con extension, diciendo los motivos de admitir la voz hypostasis. Non enim novam quamdam doctrinam à se primùm excogitatam in Ecclesiam invexerunt, sed ea sanxerunt, quae & ecclesiastica traditio ab initio docuerat, &c[e]. HILDEBERTO en el siglo once inventó la voz transubstantiatio para explicar la mutacion milagrosa de la sustancia del Pan en Cuerpo de Jesu-Christo en la Eucaristía[f]. Despues la usó el Concilio quarto Lateranense, que fué general[g]; y últimamente la confirmó con su autoridad el Concilio de Trento. Nunca con estos vocablos se ha intentado proponer doctrina nueva; antes por el contrario los Dogmas antiguos, mal entendidos por algunos sectarios, se han confirmado haciéndolos mas patentes con las voces nuevas, de modo que habiéndolas aceptado toda la Iglesia, han adquirido el uso que se requiere, para que nadie pueda dexar de recibirlas sin faltar á la buena Lógica. No por eso los Teólogos, y Escritores Eclesiásticos tienen licencia para usar de un estilo latino bárbaro, é inculto, porque una cosa es las voces nuevas que adopta la Iglesia en la explicacion de las cosas sagradas, y otra muy distinta el idioma Latino con que los Escritores Eclesiásticos han de publicar sus conceptos. En esto deben acomodarse á la legítima lengua Latina, si quieren ser entendidos, y solo por abuso, y falta de cultura pueden hablar un latin, que por extravagante le hacen suyo. ¿Quién puede tolerar el pariformiter, conformiter, dico quod, meo videri, salvo meliori, y otros tales barbarismos introducidos sin necesidad y por ignorancia del latin? La misma Lógica, que dicta no innoven en los vocablos introducidos y usados por la Iglesia, dicta tambien que en lo demas procuren hablar la lengua Latina como corresponde al caracter de ella. El célebre Lock, despues de valerse de la variedad de Comentarios que hay sobre el Viejo y Nuevo Testamento, nacida de las varias maneras con que se toma la significacion de los vocablos, concluye diciendo, que siendo los preceptos de la Religion natural claros y proporcionados á la inteligencia del género humano, y las verdades reveladas sujetas á dificultades que vienen de las lenguas, y á la obscuridad que nace de las palabras, sería mas provechoso á los hombres aplicarse con mas cuidado y exâctitud á la observacion de las leyes naturales, que al sentido que dan á las verdades reveladas[h]. Si el estudio que puso Lock en exâminar las fuerzas del entendimiento humano, lo hubiera puesto igualmente en las Sagradas Escrituras, tengo por cierto, que segun era su penetracion, no hubiera escrito una cosa tan extravagante como esta. Aunque todo quanto se contiene en los libros del Viejo y Nuevo Testamento sea infaliblemente verdadero, porque lo ha revelado Dios, con todo hay dos clases de verdades en ellos: unas enseñan á los hombres lo que es necesario saber y creer para salvarse: otras encierran máxîmas muy doctrinales, ciertas en sí mismas, y á propósito para ilustrar á los hombres, á fin de glorificar á Dios en todas sus obras. Las primeras son fixas, seguras, y de ningun modo expuestas á la duda, ni equivocacion, porque no era correspondiente á la infinita bondad de Dios publicar, dexando expuesta al error, y á la incertidumbre, la doctrina necesaria para la eterna salud de los hombres. Las otras verdades admiten ciertas exposiciones, bien que sujetas á reglas de razon y de religion, que nadie puede dexar de observar. S. AGUSTIN propuso estas reglas de interpretacion de las divinas Escrituras con admirable perfeccion. Si los Expositores, ó Comentadores son Católicos, nunca disienten en la inteligencia de las primeras; si no son Católicos, es ordinaria la discordia y variacion, como todos lo pueden ver en la estimable obra de Bossuet sobre las Variaciones de las Iglesias protestantes. En el exámen de las otras verdades hay diferencias de pareceres entre los Comentadores, y no nacen siempre de los vocablos, sino por lo comun del sentido de la sentencia. Confundiendo Lock estas cosas ó no aclarándolas, da motivo á los entendimientos flacos á desconfiar de las Santas Escrituras, y facilita el camino, que antes de él abrieron otros, para hacerse á su gusto árbitros de la inteligencia de las verdades divinas[j]. Concede Lock, que las verdades reveladas exceden nuestros naturales conocimientos[k]: concede tambien, que el Viejo y Nuevo Testamento son revelados, é infalibles por la infalibidad de Dios[l]: pondera mucho la ignorancia y obscuridad de los hombres: conoce lo poco que alcanzamos con nuestras propias luces, y los errores en que caemos, de modo que su tratado del entendimiento fuera de los mas á propósito para convencernos de estas verdades, quando cada uno, si es cuerdo, no hallase dentro de sí cada dia motivos de conocerlas[m]. Solo desea, que nos conste que en tal, ó tal sentido se han revelado las divinas Escrituras, y que esto se ha de averiguar por la razon, que llama Religion natural[n]. Pero si los Comentadores no son buenos, porque tropiezan en la inteligencia de los vocablos: si la razon de los hombres es corta, limitada, llena de obscuridad y de tinieblas: si nuestra ignorancia es suma: si nuestros errores nos tienen engañados: si nuestras luces en su raiz todas dependen de los sentidos: si nuestras potencias, la memoria, la fantasía, el juicio nos faltan á cada paso: si las verdades reveladas son superiores á nuestros conocimientos: si nuestros afectos y pasiones nos ciegan y desfiguran las cosas, como Lock lo confiesa todo y lo repite muchas veces en su obra, ¿no fuera imperfeccion en Dios haber puesto por intérprete de su soberana mente en cosas de la salud de los hombres lo mas obscuro, incierto, errable, vago, inconstante y negligente, que es la razon humana y religion natural? ¿No se ha visto por experiencia, que entregadas las divinas letras á los que siguen esta máxîma, cada uno se ha tomado la licencia de entenderlas á su modo, por usar cada uno de su razon de distinta manera? Los Luteranos, primeros establecedores de esta máxîma, las explican de un modo, de otro los Calvinistas. Los Socinianos, Arminianos, Syncretistas, los Quakers, y otros sectarios ¿no siguen doctrinas opuestas, fundándolas todas en las Sagradas Escrituras, entendidas segun su razon, ó segun su religion natural? Si las cosas del uso de la vida expuestas á sus sentidos las yerran cada dia los hombres por la flaqueza de su entendimiento, ¿cómo dexarán de caer en grandes errores quando quieran meterse á averiguar lo que es muy superior á sus cortas luces? Es preciso, pues, que Lock conociese, aunque lo habia callado, que el Intérprete fiel y seguro de las Santas Escrituras en lo que concierne á la salvacion de los hombres es la Iglesia, puesto que el mismo Dios, segun consta por la revelacion, la ha dado para esto el don de la infalibilidad, y debe todo Christiano, una vez que admita la revelacion de las divinas letras, cautivar su entendimiento en obsequio de la Fe que la Santa Iglesia le propone. Nunca la Iglesia Católica ha pretendido que el hombre no use de la razon para afirmarse en la creencia de la divina enseñanza, ni ha dicho que se crean las cosas que son evidentemente opuestas á la recta razon; intenta solo enseñar, que la razon ha de estár subordinada á la Fe en las cosas que esta propone superiores á aquella, siendo certísimo que hay Misterios sagrados que exceden la fuerza de la razon, mas no la contradicen ni la destruyen. En conclusion los Misterios que nos propone la Fe Divina, siendo de infalible certeza, no son del orden natural, como lo confiesa Lock[o], ni los conocimientos puramente naturales pueden llegar por sus luces á penetrarlos[p]; por donde es preciso que lo que es de menor luz se subordine á la que es superior, y con entrambas el entendimiento quede iluminado. Este punto le he tratado en mi Discurso sobre la aplicacion de la Filosofía á los asuntos de Religion; y viendo que no Lock solo, sino otros muchos sectarios se recalcan en sus escritos sobre esto, ponderando demasiadamente el uso de la razon, y religion natural, quisiera yo que estuviese corriente el libro de Muratori de ingeniorum moderatione in religionis negotio, donde se trata de propósito este importante asunto con una doctrina muy sólida, y de un modo muy á propósito para rechazan á los modernos renovadores de los errores antiguos en esta materia.
[Nota a: Nolt. Lexic. antibarb. pag. 419. edic. de Lipsia 1744.]
[Nota b: Muret. Var. lec. lib. 15. cap. 1. pag. 379. tom. 3. edicion de
Verona de 1728.]
[Nota c: Periz. en la prefac. á la Minerva de Sanchez de la edicion de
Amsterdam de 1733.]
[Nota d: S. Hilar. de Synod. núm. 81. seq. pág. 509. edicion de los PP. de S. Mauro.]
[Nota e: Socrat. lib. 3. Hist. Eclesiast. cap. 7. pág. 143. edic. de 1700. con notas de Valesio.
Sobre la introduccion, y uso de la voz hypostasis puede verse S. Basilio el Grande epist. 114. t. 3. pág. 322. edicion de París de los PP. de S. Mauro.]
[Nota f: Véase el serm. 6. págin. 689. edicion de París de los PP. de
S. Mauro.]
[Nota g: Concilior. t. 13. pág. 930. edic. de Coleti de 1730.]
[Nota h: Lock Essai, l. 3. c. 9. p. 397. §. 23.]