[55] Alguna vez puede esto ser un poco útil; pero si se considera el estrépito con que algunos han tratado estas materias, bien se podrán comparar á la mosca, que andando sobre la rueda de un carro, decia: ¡Quánto polvo levanto! Otros emplean gruesos volúmenes en explicar una sola voz de algun Escritor antiguo. Yo siempre he tenido por hombres de imaginacion pequeña á los que se detienen en una palabrilla, en un acento, en si se ha de entender esta voz en este, ú en otro significado: aunque esto importe poco, y sin llegar á conocer lo útil de las cosas, solo se contentan de lo superficial. Parécense estos á los cazadores, que no llegando á saber cazar las aves y bestias útiles para el mantenimiento del hombre, se emplean en cazar ratones, ó tal vez se hacen cazadores de moscas. Lo mismo debe decirse de aquellos que se tienen por grandes hombres, porque saben hacer un verso, ó una redondilla. ¡O! Narciso es mozo de grandes esperanzas, porque hace un Epigrama, y forma versos que es una maravilla. Exâminando bien las cosas, se halla que Narciso es hombre de pequeña imaginacion y de poco juicio, porque sabe hacer versos que nada mas tienen que el sonido, el metro, y la cadencia, cosas propias de la imaginacion; pero no incluyen sentencias graves, ni instructivas, en que resplandezca el juicio. ¿De qué puede servir hacer versos con letras forzadas, y anagramas obscurísimos, sino de atraer aquellos que admiran todo lo que no entienden, y celebran lo que no alcanzan[a]? Bien pueden estos compararse á los niños, á quien el color del oropel hace creer que es oro lo que es plomo, y tal vez madera podrida.

[Nota a: Omnia enim stolidi magis admirantur, amantque,
Inversis quae sub verbis latitantia cernunt,
Veraque constituunt, quae bellè tangere possunt
Aureis, & lepida quae sunt fucata sonore.

Lucret. de Rer. natur. lib. I. verso 638.]

[56] En segundo lugar coloco yo las imaginaciones hinchadas, y llamo así aquellas que se llenan de muchas imágenes, ó ya se adquieran y recojan con la aplicacion, ó ya naturalmente sea dispuesta la fantasía á formarlas. Es menester confesar, que si á las imaginaciones llenas se junta buen juicio, son muy estimables, y solo de ellas han de esperarse grandes ventajas en el descubrimiento de la verdad, y en el exercicio de las Artes, y Ciencias; pero si á una imaginacion muy llena no acompaña un juicio atinado, suele ser causa de muchos errores. ¡O! Fulano es muy lleno! ¡Qué de noticias tiene! ¡Qué de cosas sabe! De qualquiera asunto que se hable, en todo entiende. Este es el lenguage del vulgo en la calificacion de los sugetos. Si el juicio no coloca en el debido lugar las noticias, si á la muchedumbre de ellas no acompaña un gran discernimiento de lo verdadero y de lo bueno, y un conocimiento de lo útil y superfluo, de lo bello y de lo rústico, nada mas serán todas aquellas noticias que un monton de trigo, cebada, heno, paja y polvo, donde hay algo de bueno, pero mezclado con muchísimo sucio, malo y abominable. En efecto la llenura de la imaginacion es como la del cuerpo, que siendo gobernada por la naturaleza es sana y loable, y en siendo desordenada causa la enfermedad y la cacoquimia.

[57] Esta enfermedad, ó disposicion cacoquímica de la imaginacion es comun en las oraciones y en los escritos. Llena CLEÓBULO su celebro de noticias vulgares, de lugares comunes, porque las Poliantheas son sus delicias, y en los Diccionarios hace su mayor estudio. En un sermon, en la conversacion, ó Discurso Académico vacia quanto ha leido en estas fuentes de vulgar erudicion y doctrina, y no hay Autor que no cite, ni noticia que no partícipe á su auditorio. La desgracia es, que le acompaña poco juicio, y no coloca las cosas en el lugar que les corresponde, ni las aplica en el modo necesario para instruir, ni añade verdad alguna que penetre en el corazon de los oyentes. Los que tienen la imaginacion muy llena son intolerables en las conversaciones. Háblese de lo que se quiera, luego salen vertiendo noticias fuera del lugar y tiempo, y estas á veces tan mal digeridas, que no parecen sino un aborto, ó una de aquellas insufribles evacuaciones, que por descargarse excita la naturaleza.

[58] No es posible tratar aquí individualmente de todos los Escritores, que siendo de imaginacion hinchada, muestran tener poco juicio, porque son innumerables, y hoy mas que nunca reyna la moda de querer los hombres parecer sabios, amontonando citas y noticias, aunque sean inútiles y vulgares. Propondré dos solamente, y así se podrá formar juicio de los demas. En la Medicina está muy celebrado MIGUEL ETMULLERO, y no puede negarse que es Autor llenísimo, pero de poco provecho, porque no acompaña gran juicio, ni aun mediano, á tanta baraunda de cosas vulgares, poco fundadas, é inútiles como propone. Este Autor es aquel que estudian muchos que no profesan la Medicina, para hablar de ella en sus discursos, y mostrar que la entienden radicalmente; y á la verdad hallan en él un fondo inagotable de noticias para embelesar á los que se contentan de la abundancia de la imaginacion; pero nunca agradarán á los que solo se gobiernan por el juicio. De este, y de LUCAS TOZZI se valió FEYJOÓ las mas veces para escribir de la Medicina. ¡Pero qué Maestros! Así han salido los discursos. ¡O quántos libros llenan los estantes, sin haber en ellos mas que amontonamiento de noticias falsas, vulgares, ó inciertas, pero regladas de modo, que puedan hacer impresion en la fantasía!

[59] En tercer lugar pueden colocarse las imaginaciones profundas, y llamo así aquellas en que las representaciones se arraigan mucho. De tres maneras se hace profunda la imaginacion, ó por temperamento, ó á fuerza de meditar, ó por enfermedad. Los que tienen el temperamento melancólico, de ordinario son de imaginacion profunda. La imaginacion naturalmente profunda, junta con buen juicio, suele aprovechar mucho, porque suele causar mucha constancia en las cosas que emprende, y esta constancia nace de la duracion de las imágenes; por eso los que tienen así la imaginacion son tenaces en su propósito, y no dexan la cosa hasta que la apuran del todo. Aquellos que han tenido buen juicio, junto con semejante imaginacion, han hecho progresos en las empresas loables y difíciles. Por el contrario, si la imaginacion es profunda, y el juicio es corto, se siguen muchos errores y lo que es peor los acompaña una tenacidad invencible. Suele ser muy comun á los que tienen la imaginacion profunda, andar pensativos, y no reparar en las cosas triviales, mayormente si ocupan el juicio en cosas de importancia. Ariston va por la calle tan profundo, que no repara en los que encuentra, ni saluda á sus amigos, ni se entretiene con la hermosura de los balcones y ventanas. Crisias lo mira todo, de todo se divierte, ni en una mosca que vaya volando dexa de reparar. De estos dos Ariston tiene la imaginacion profunda, Crisias pequeña. El hombre mientras está velando, ó no duerme, siempre piensa, y siempre se presentan á sus sentidos objetos que los impresionan; pero hay la diferencia, que los objetos de poca substancia no ocupan la imaginacion de Ariston, y llenan la de Crisias. Quando van estos por la calle, los dos piensa, pero se distinguen, en que Crisias piensa en las ventanas, en los balcones, en las rejas, y otros objetos que se presentan á sus ojos, y son bastantes para entretener su fantasía. Ariston tiene presentes los mismos objetos; pero como por la rectitud del juicio no le admiran, y por la profundidad de la imaginacion tiene presentes dentro de sí otros objetos tal vez mas dignos de su aplicacion, ó á lo menos mas profundamente arraigados, por eso piensa mas en estos, y apenas se ocupa de aquellos. Bien creo yo que tambien es menester justa medida en la profundidad de imaginacion de Ariston, porque de otra forma se volverá inútil, é intratable, y en esto es menester que el juicio tenga presente ne quid nimis.

[60] A fuerza de meditar se hace profunda la imaginacion. La razon es, porque meditando mucho, se hace hábito, con el qual se adquiere la facil repeticion de las representaciones. CARTESIO tuvo profunda la imaginacion, meditó mucho; y si hubiera tenido el juicio tan profundo como la fantasía, hubiera logrado para siempre el renombre de Filósofo. Sucede en esto lo mismo que en el exercicio del cuerpo, cuyos miembros con el continuo trabajo se habitúan á aquel movimiento en que mas se exercitan.

[61] Por enfermedad suele hacerse tan profunda la imaginacion, que ocasiona muchísimos errores. Es de advertir, que algunas veces la enfermedad que daña la imaginacion, dexa al juicio sano y este corrige los errores y desórdenes de aquella. Otras veces la enfermedad del celebro daña la imaginacion y al juicio, y los que así padecen, yerran neciamente. De uno y otro he visto exemplares en mi práctica de la Medicina, y de ambas cosas habló muy concertadamente GALENO, y despues otros Autores. Aquí se ha de notar, que á veces es tan poderosa la fuerza de la fantasía, que el juicio por mas que quiera apartar de ella algunos objetos, no puede conseguirlo, y esto sucede en aquellos que por enfermedad tienen viciada la parte del celebro donde reside la imaginacion. El remedio cierto que hay para no errar en este caso, es despreciar las representaciones de la fantasía, y fortalecer el juicio para que la domine: y sé yo que haciendo buen uso de la razon, y acostumbrándose á vencer y moderar la fuerza de la imaginativa, se consigue el alivio. De esta enfermedad de la imaginacion deben tener noticia y procurar conocerla los directores espirituales de las almas, porque de ella nacen casi siempre las conciencias escrupulosas, corrompiendo poco á poco en ellas la imaginacion al juicio. Quando la enfermedad del celebro de tal suerte vicia la imaginacion que comunique el daño al juicio, se sigue la locura, ó bien melancólica, ó maniática. En estos hay algunos, que solo deliran sobre una cosa, y están sanos en lo demas. Qual dice que es Rey, qual Papa, qual que es Leon, qual que es hormiga. La impresion de estos objetos ha echado raices tan hondas en su imaginativa, que es difícil borrarlas, y por la enfermedad no puede el juicio corregir este error. De esto puede el Lector tener larga noticia viendo algunos autores de Medicina, y en especial á PAULO ZAQUIAS en las Qüestiones Médico-Legales.

[62] Síguense las imaginaciones contagiosas, y llamo así aquellas, que con facilidad comunican sus impresiones á otras, y las arrastran. De esto hay infinitos exemplares en el trato civil, y nada es mas comun que dexarnos llevar los hombres por la fuerza de la imaginacion de aquellos con quien mas familiarmente tratamos. Es bien sabido que la vista de un objeto asqueroso nos provoca á vómito, y la tristeza de un amigo nos entristece: Si vis me flere, decia HORACIO[a], dolendum est primum ipsi tibi. Estas cosas suceden por contagio de la imaginacion, porque la vista de estos objetos excita en nuestra fantasía las mismas impresiones y movimientos que en aquellos donde se hallan, y por eso nos excitan las mismas pasiones.