[88] Ninguno ha descubierto mejor las artes, y mañas artificiosas de los falsos sabios que el P. FEYJOÓ en un discurso, que intitula: Sabiduría aparente[a]. Al mismo tiempo ninguno, sin pensar en ello, ha criado mas sabios aparentes que este Escritor. Como trata tantos y tan varios asuntos, y los adorna con mucha erudicion, estos semisabios vierten sus noticias en las conversaciones, en los escritos, y donde quiera que se les ofrece. El perjuicio que de esto se sigue es, que se creen sabios solo con leer á este Autor. Si los asuntos que trata Feyjoó son científicos (estos en toda la extension de sus obras son pocos), no se pueden entender sin los fundamentos de las Ciencias á que pertenecen; y no teniéndolos muchos de los que le leen, quando se les ofrecerá hablar de ellos, lo harán como falsos sabios. Si son asuntos vulgares, que es el instituto de la obra, la materia es de poca consideracion, y solo los adornos la hacen recomendable. Los puntos históricos, filosóficos, y críticos, de que están adornados los discursos, piden verse en las fuentes para usar de ellos con fundamento, ya porque alguna vez no son del todo exâctos, ya tambien porque desquiciados de su lugar y trasladados á otro, no pueden hacer buena composicion sino con el orden, método, y fines con que los propusieron sus primitivos Autores. Al fin de su discurso dice el P. Feyjoó, como hemos ya insinuado, y conviene repetirlo: El Teatro de la vida humana, las Polyanteas (bien pudiera añadirse el infinito número de Diccionarios de que estamos inundados), y otros muchos libros, donde la erudicion está acinada, y dispuesta con orden alfabético, ú apuntada con copiosos índices, son fuentes públicas, de donde pueden beber, no solo los hombres, mas tambien las bestias. El mal uso de las obras de este Escritor puede producir el mismo efecto.

[Nota a: Feyjoó Teatr. Crític. tom. 2. pág. 179. y sig.]

CAPITULO VII.

De los errores del juicio.

[89] Todos los errores del entendimiento humano, hablando con propiedad, pertenecen solamente al juicio, porque este es el que asiente, ó disiente á lo que se le propone. Los sentidos, la imaginacion, las inclinaciones, el temperamento, la edad, y otras cosas semejantes no son mas que ocasiones, ó motivos por los quales yerra el juicio. Pero se ha de advertir, que hay dos caminos muy comunes, por los quales se anda ácia el error, es á saber, la preocupacion, y la precipitacion del juicio, porque quantas veces cae este en el error, casi siempre sucede, ó porque está preocupado, ó porque se precipita. La preocupacion es aquella anticipada opinion, y creencia que uno tiene de ciertas cosas, sin haberlas exâminado, ni conocido bastantemente para juzgar de ellas. Por exemplo. Han dicho á un hombre codicioso y crédulo, que es facil hacer oro del cobre, ó del hierro. Por la credulidad facilmente se convence: por la codicia lo cree con eficacia, porque ya hemos probado, que qualquiera nocion si va junta con alguna fuerte inclinacion del ánimo, se imprime con mayor fuerza. Si este hombre oye despues á otro que prueba con razones concluyentes, que no es posible convertir el cobre, ni el hierro, ni ningun otro metal en oro, lo oye con desconfianza, y las razones evidentes no se proporcionan á su juicio, porque está preocupado, esto es, porque anticipadamente ha creido lo contrario, y esta creencia ha echado raices en el entendimiento.

[90] No intento tratar aquí de toda suerte de preocupaciones, ya porque fuera imposible comprehenderlas todas, ya porque muchas han sido explicadas en los capítulos antecedentes: propondré solamente algunas muy notables, que nos hacen caer en muchos errores. Quando somos niños creemos todo quanto nos dicen los padres, los Maestros, y nuestros mismos compañeros. El entendimiento entonces se va llenando de preocupaciones, y si no cuidamos exâminarlas, siendo adultos, toda la vida mantenemos el error. El amor que tenemos á la patria, y á los parientes, y amigos nos preocupa fuertemente[a]. Las nociones de estas cosas las tenemos continuas, y las impresiones se van haciendo de cada dia mas profundas; por esto nos hacemos á juzgar conformando nuestros juicios con ellas, y muchas veces son errados. Despues cada qual alaba su Patria, y la prefiere á qualquiera otra. Su Patria es la mas antigua del mundo, porque ha oido contar á sus paysanos, que se fundó en tal, y tal tiempo muy antiguo, y que se fundó casi por milagro. Esta preocupacion arrebata á veces hasta hacer decir á algunos, que nada hay bueno sino en su País; y en los demas todo es malo. Apenas hay Historiador, que en ponderar las antigüedades de los Pueblos no cometa mil absurdos y falsedades, por gobernarse, en lugar de buenos documentos, por una vanísima credulidad y preocupacion. Yo oigo con mucha desconfianza á estos preocupados alabadores de sus Patrias. Es noticia harto vulgar, que los Griegos tenian por bárbaros á todos los que no eran Griegos; y habiendo sido los principales establecedores de las Ciencias, no pudieron librarse de tan vana preocupacion.

[Nota a: Sunt enim ingeniis nostris semina innata virtutum, quae si adolescere liceret ipsa nos ad beatam vitam natura perduceret; nunc autem simul, atque editi in lucem, & suscepti sumus, in omni continuò pravitate, & in summa opinionum perversitate versamur, ut penè cum lacte nutricis errorem suxisse videamur. Cum verò parentibus redditi, magistris traditi sumus, tum ita variis imbuimur erroribus, ut vanitati veritas, & opinioni confirmatae natura ipsa cedat. Accedunt etiam Poetae, qui cum magnam speciem doctrinae, sapientiaeque prae se tulerunt, audiuntur, leguntur, ediscuntur, & inhaerescunt penitus in mentibus. Cum verò accedit eodem quasi maximus quidem magister populus, atque omnis undique ad vitia consentiens multitudo, tum planè inficimur opinionum pravitate, à naturaque ipsa desciscimus. Cicer. Q. Tusc. lib. 3. c. 2.]

[91] Entre nosotros reynan hoy dos partidos igualmente preocupados. Unos gritan contra nuestra nacion en favor de las extrañas, ponderando que en estas florecen mucho las Artes, las Ciencias, la policía, la ilustracion del entendimiento: por donde van con ansia tras de los libros extrangeros, todo lo hallan bueno en ellos, los celebran como venidos del Cielo. Otros aborrecen todo lo que viene de afuera, y solo por ser extraño lo desechan. La preocupacion es igual en ambos, partidos; pero en el número, actividad, y potencia prevalece el primero al segundo. La verdad es, que en todas las Provincias del Mundo hay vulgo, en el qual se comprehenden tambien muchos entendimientos de escalera arriba (frase con que se explica el P. FEYJOÓ)[a], y todas las naciones cultivadas pueden mútuamente ayudarse unas á otras con sus luces con la consideracion que unas exceden en unas cosas y otras en otras, y cada una ha de tornar lo que le falta. Se puede demostrar con libros Españoles exîstentes, que muchísimas cosas con que hoy lucen las naciones extrangeras en las Artes y Ciencias, las han podido tomar de nosotros. Los excesos y poca solidez de la Filosofía de las Escuelas han sido conocidos y vituperados de los Españoles, antes que de otra nacion alguna, porque LUIS VIVES, PEDRO JUAN NUÑEZ, GASPAR CARDILLO VILLALPANDO, el Maestro CANO, los han descubierto é impugnado mucho antes que VERULAMIO, CARTESIO, y GASENDO. El método de enseñar la lengua Latina de PORT-ROYAL tan celebrado en todas partes, fué mucho antes enseñado con toda claridad, y extension por FRANCISCO SANCHEZ DE LAS BROZAS. ¿Quién duda que antes de LINACRO en Inglaterra, y de COMENIO en Francia, echó en España los cimientos de la verdadera lengua Latina el Maestro ANTONIO DE NEBRIJA? Aun en la Física el famoso sistema del fuego que BOHERAAVE ha ilustrado en su Chímica, está con bastante claridad propuesto, y explicado por nuestro VALLES en su Filosofía Sagrada. El sistema del suco nerveo de los Ingleses tuvo origen en España por Doña OLIVA DE SABUCO. La inteligencia de las enfermedades intermitentes peligrosas, que han ilustrado MORTON en Inglaterra, y TORTI en Italia, ha tenido su origen en España por LUIS MERCADO, Médico de Felipe Segundo, á quien por esto debe el género humano inmortal agradecimiento, pues que con sus luces ha dado la vida á millares de gentes. Tambien ha nacido en España la nueva observacion de los pulsos de SOLANO DE LUQUE, que despues han ilustrado algunos Ingleses y Franceses.

[Nota a: Teat. Crit. disc. 10. núm. 15. y 16.]

[92] A este modo otras muchas cosas importantes se han tomado de nosotros, como lo harémos patente en otra obra, así como en algunas materias confesamos que nos sirven las luces de los Extrangeros. Este punto le tocó de paso el P. Feyjoó, hablando del amor de la patria y pasion nacional; bien que inclinó mas á los extraños que á los nuestros; y aquí, aunque de paso, advertiré que tratando de esto pone estas palabras: "Tambien puede ser que algunos se arrojasen á la muerte, no tanto por el logro de la fama, quanto por la loca vanidad de verse admirados, y aplaudidos unos pocos instantes de vida: de que nos da LUCIANO un ilustre exemplo en la voluntaria muerte del Filósofo PEREGRINO[a]". Luciano en la muerte del Peregrino que escribió á CRONIO Epicurista amigo suyo, tomó el empeño de vituperar á los Christianos de su tiempo, que padecian martirio por defender la Fé de Jesu-Christo; y es conjetura de hombres muy doctos, que el Peregrino de quien habla Luciano fué S. POLYCARPO, discípulo de S. JUAN EVANGELISTA, cuyo martirio atribuía Luciano á vanidad y á locura. Como quiera que fuese, este escrito de Luciano está lleno de burlas, y blasfemias contra el nombre Christiano, digno por eso de igualarse con FILOSTRATO, CELSO, JULIANO, y otros impugnadores de la Religion Christiana. Si en los puntos históricos, tantos como toca Feyjoó en sus escritos, hubiera consultado los originales, hubiera evitado muchas equivocaciones, que descubren los inteligentes.