[Nota a: Teat. Crit. disc. 10. §. 1. n. 3. p. 213. tom. 3.]
[93] Otra suerte de preocupados perniciosos son los viageros que andan á correr las Cortes, quando se restituyen á sus patrias. No vituperamos el que se hagan viages á Paises extraños para instruir el entendimiento, porque sabemos que en todos tiempos se ha usado esto con el fin de ver las varias costumbres, inclinaciones, leyes, policía, gobierno, Ciencias, y Artes de varios Pueblos, para tomar lo util, y honesto que falta en el propio Pais, y trasladarlo á él. Debiendo, pues, hacerse estos viages para mejorarse en el saber, y en las costumbres el viagero, y á la vuelta ilustrar á su Patria, es cosa clara que para lograr estos fines es menester que el viage se haga en edad competente con instruccion para conocer lo honesto y util, y distinguirlo de lo aparente y superfluo: conviene tambien la sagacidad necesaria para conocer á los hombres, y las varias maneras que estos tienen de engañar á los viandantes. Con estas prevenciones, y con un conocimiento suficiente de las Artes y Ciencias puede hacerse el viage con provecho, deteniéndose en los lugares, donde pueda instruirse el tiempo necesario para enterarse de las cosas importantes de cada Pais. Pero como hoy se usa ir aprisa, volver presto, sin estudios, sin lógica, sin la moral, sin filosofía, en edad tierna, poco proporcionada para la instruccion, es ir á embelesar los sentidos, hinchar la imaginacion, llenar el ingenio de combinaciones superficiales, y preocupar el juicio con los errores de estas otras potencias. Así traen á su Pais la moda, la cortesía afectada, el ayre libre, y el ánimo inclinado á vituperar en su propia Patria todo lo que no sea conforme á lo que han visto en la agena. Dos célebres Escritores[a], el uno Frances, llamado MIGUEL DE MONTAGNA; el otro Ingles, llamado LOCK, bien conocidos en el orbe literario, explican muy bien los defectos de estos viages, y las bagatelas de que vuelven muy satisfechos los viageros. Para evitar estos inconvenientes aconsejan que estas peregrinaciones se hagan hasta los quince años, con un buen Maestro que dirija al joven viandante, como lo hacia MENTOR con TELEMACO. A la verdad esta especie de viage en edad tan tierna podrá servir para instruirse en las lenguas, en lo demas nada.
[Nota a: Montagne Esais lib. I. capítulo 25. Lock Educacion des enfans, tom. 2. §. CCXIX. pág. 266. y sig.]
[94] El P. LEGIPONT, de la Orden de S. Benito, ha publicado poco ha un itinerario para hacer con utilidad los viages á Cortes extrangeras. Le ha traducido en Español el Dr. JOAQUIN MARIN, docto Abogado Valenciano. En esta obrita se hallan las reglas prudentes para viajar con utilidad; y el que lea la censura que á ella ha puesto el Dr. AGUSTIN SALES, Presbítero en Valencia, no le pesará de su trabajo, por ser digna de leerse, y estar escrita por uno de los eruditos principales de nuestra España. Feyjoó conoció ya algunos defectos de los viandantes de estos tiempos, y los explicó con estas palabras: "Aun despues que el Mundo empezó á peregrinarse con alguna libertad, y no hubo tanta para mentir, nos han traido de lo último del Oriente fábulas de inmenso vulto, que se han autorizado en innumerables libros, como son las dos populosísimas Ciudades Quinzai y Cambalii: gigantes entre todos los Pueblos del Orbe: el opulentísimo Reyno del Catay al Norte de la China: los Carbunclos de la India: los Gigantes del Estrecho de Magallanes; y otras cosas de que poco ha nos hemos desengañado[a]".
[Nota a: Feyjoó Teat. Crit. tom. 5. disc. I. §. 3. n. 10.]
[95] Suele preocuparse el juicio freqüentemente en las cosas de piedad y Religion. Ha creido uno quando era niño, que el Santuario de su tierra es un seminario de milagros, que un Peregrino formó la Imagen que en él se venera, y que no puede disputársele, ó la prerrogativa de tocarse por sí misma la campana, ó de aparecer tal dia florecillas, ú otras cosas maravillosas, con que Dios le distingue entre muchos otros. Algunos dexan correr estas relaciones, porque dicen son piadosas, aunque en parte sean falsas. Mas yo quisiera que se descartaran quando no están bien averiguadas, porque nuestra santísima Religion es la misma verdad, y no necesita de falsas preocupaciones para autorizar su creencia. De esto hablarémos mas adelante. Lo que toca ahora á nuestro propósito es, que estas cosas creidas con anticipacion ocasionan despues mil guerras, y discordias entre los Escritores, que quieren, ó defenderlas, ó impugnarlas.
[96] La letura de algun Autor suele causar fuertes preocupaciones[a]. Hay uno que en su juventud ha leido continuamente á SENECA, y despues no hay perfeccion que no halle en este Filósofo, y todos los demas no han hecho cosa notable; ni ya se oirá de su boca otra cosa que lugares de Séneca, máxîmas morales sueltas y descadenadas. En este asunto tengo por cierta especie de felicidad preocuparse de un Autor bueno, porque aunque no lo sea tan universalmente como le hace creer la preocupacion, por lo menos ya en algunas cosas no le ocasiona error. Por esto ha de cuidarse, y es punto esencial de la buena crianza, en no dexar leer á los muchachos sino libros buenos, y que puedan instruir su entendimiento, y perficionarles el juicio; y me lastimo de ver, que apenas se les entregan otros libros que los de Novelas, ó Comedias, ó de Fábulas, con que se habitúan á todo aquello que les hincha la imaginacion, y corrompe el juicio. No solamente se preocupan muchos de algun Autor, sino tambien de la autoridad de ciertas personas. Cree Fabio anticipadamente, que Ariston es un hombre consumado en todas Ciencias, y prescindo ahora si lo cree con justicia, ó erradamente. Trátese despues qualquiera materia, y Fabio no dice mas, sino que ha oido decir á Ariston, que la cosa era de esta manera, y no de otra. Si se le replica diciéndole, que lo exâmine por sí mismo, y que no se fie de semejante autoridad, se enfurece, y con ademanes mantiene su opinion, porque está enteramente preocupado.
[Nota a: Refert certè in quacumque arte plurimum unum in illa excellentem Auctorem legere, cui potissimum te addicas. Nullus tamen quamlibet eruditus sentiendi tibi, ac dissentiendi Auctor futurus est. Nemo enim fuit omnium, qui non ut homo interdum halucinaretur. Cano de Loc. lib. 10. c. 5.]
[Nota b: Nec verò probare soleo id quod de Pythagoricis accepimus, quos ferunt, si quid affirmarent in disputando, cùm ex iis quaereretur quare ita esset, respondere solitos: Ipse dixit. Ipse autem erat Pythagoras, tantum opinio praejudicata poterat, ut etiam sine ratione valeret auctoritas.. Cicer. de Nat. Deor. lib. I. cap. 8. pág. 198.]
[97] Pudiera poner muchos exemplos de esto en el trato civil: de suerte, que si bien lo reparamos, gran parte de los juicios humanos en el comercio de la vida se fundan en preocupacion, y no en realidad[a]. Esto mismo es lo que sucede á aquellos, que en las letras no aprecian sino la antigüedad. No dudo que en ella se halla un tesoro muy precioso, y que qualquiera ha de consultar los Autores antiguos para perficionar el juicio, y para aprender y enseñar las Ciencias humanas, conformándose con las reglas del buen gusto, pues hubo entre ellos muchos que fueron exâctísimos, y tuvieron un juicio muy recto en lo que toca á las Artes y Ciencias profanas; mas esto no es bastante para preocuparse de forma, que no se haya de celebrar sino lo que sea antiguo, porque no se agotó en aquellos siglos la naturaleza, ni se estancaron las buenas Artes, de suerte, que no pueda beberse la doctrina sino en aquellas fuentes. Yo he reparado, que los Romanos veneraron mucho á los Griegos, y se aprovecharon de su doctrina en muchísimas cosas; pero tambien en otras los dexaron, buscando nuevos caminos para alcanzar la verdad, y alguna vez se gloriaron de ser iguales, ó superiores á los Griegos. GALENO en el comento del primer aforismo de HIPPÓCRATES dice, que los antiguos hallaron las Ciencias, pero no pudieron perficionarlas, y que los que les han sucedido las han aumentado y perficionado. CICERON afirma, que en su tiempo habia en Roma Oradores tan grandes, que en nada eran inferiores á los Griegos[c]. ¿Pues por qué nosotros hemos de creer, que nada bueno puede hallarse en nuestros dias? ¿Y por qué no podrémos decir de los Romanos, lo que estos dixeron de los Griegos[d]; y de los Griegos, lo que ellos dixeron de otros mas antiguos? La razon dicta, que la verdad ha de buscarse en los antiguos y en los modernos, y ha de abrazarse donde quiera que se halle.