[140] Es verdad que LOCK no gusta de este método; pero tambien lo es que sus impugnaciones son comunes, y que forzado de la verdad puso estas palabras: A la verdad los sylogismos pueden servir algunas veces para descubrir una falsedad ocultada con el esplendor brillante de una figura de Retórica, y de intento encubierta con un período armonioso que hinche agradablemente el oido: pueden, vuelvo á decir, aprovechar para que un razonamiento absurdo se manifieste con su deformidad natural, desposeyéndole del falso celage con que está cubierto, y de la agradable expresion que al pronto engaña el entendimiento:::: yo convengo, que los que han estudiado las reglas del sylogismo hasta alcanzar con la razon, por qué en tres proposiciones enlazadas entre sí con cierta forma, la conclusion ha de ser ciertamente justa; y por qué no lo ha de ser con certeza en otra forma: convengo, vuelvo á decir, que estas gentes están aseguradas de la conclusion que deducen de las premisas, segun los modos y figuras, que se han establecido en las Escuelas[a]. Dignas son de ponerse aquí las palabras de FACCIOLATO, escritor inteligente y primoroso: Por Dios y por los hombres os ruego (habla con los jóvenes que han de estudiar la Lógica) _no os dexeis engañar, ni permitáis se os metan por fuerza ciertos libritos escritos con agudeza y elegancia, de quienes se dice que son de socorro al entendimiento humano, y que enseñan el Arte de pensar. Apenas comprehenden pocas cosas que pertenezcan á formar un Lógico; y los que en estos años se han entregado á ellos, á primera vista ha parecido que son grandes indagadores, y jueces de la verdad; pero quando se ha venido á las manos y á la pelea, y ha sido preciso disputar bien, entonces se ha descubierto qué tales eran. De este modo los exercicios públicos de los Estudiantes, que se practican por la costumbre y instituto de nuestros mayores, quitada la contienda, se han convertido en ciertas leturas::: Hoy confiesan todos los que en esto pueden tener voto, que la Física de cada dia se perfecciona con nuevas observaciones, y que la Lógica fué llevada por_ Aristóteles, el mayor ingenio de los mortales, á su última perfeccion. Mientras durará el mundo y se honrarán las letras, saldrán al público Escritores que estas mismas cosas las dirán de otra manera, acomodándolas á los oidos de su siglo; pero si alguno quisiese introducir en las Escuelas diferente arte de raciocinar y de disputar, acaso podrá engañarlas con la novedad, mas no ha de poder lograr que dure mucho. Este es el camino mas llano de averiguar la verdad, aprobado no con la opinion de pocos hombres, sino con el juicio de toda la antigüedad, y allanado con el uso de mucho tiempo. Seguidle y os llevará derechamente, con el deseo de aprovechar, á la Filosofía, es decir, á todo conocimiento de las cosas mejores.

[Nota a: Lock Esai del entendem. lib. 4. chap. 17. §. 4 pag. 559.]

[Nota b: Facciolat. Paraenesis logicae artis studios, pag. 221.]

FIN DE LA LOGICA.

DISCURSO SOBRE EL USO DE LA LOGICA EN LA RELIGION.

[1] El Chanciller BACON DE VERULAMIO decia, que la poca Filosofía natural inclina á los hombres al ateismo, pero la ciencia mas elevada los lleva á la Religion. Añade, que los siglos eruditos, especialmente si se goza de la paz y de las cosas prósperas, suelen ser causa del ateismo, porque las tribulaciones y adversidades llevan con mas fuerza los ánimos de los hombres á la Religion[a]. Lo que este Escritor dice de la Filosofía natural, se verifica tambien en la Lógica, Metafísica, y demas partes de la Filosofía, porque por experiencia se ve, que los grandes Filósofos, si han tenido la fortuna de ser educados en la verdadera Religion, son los mas pios: los que con poca Filosofía quieren hablar de todo, como si todo lo entendiesen, dado que no caygan en el ateismo, casi siempre son de poca piedad. Es cierto, que los siglos eruditos engendran una casta de semisabios, que introduciéndose en lo mas íntimo de la Religion sin el estudio, é inteligencia competente, quieren dar su voto, y aun reglas para gobernar lo mas sacrosanto de ella. Su instruccion consiste en unos libritos escritos con estilo brillante, con agudeza, y con pasages de erudicion antigua que los sorprenden, y faltándoles los fundamentos científicos se dexan llevar de vanas apariencias. Estos libritos convencen el entendimiento de los sabios aparentes, y les ganan el ánimo, porque con estos atractivos les ganan el gusto, con lo que facilmente son llevados á estimarlos y á seguirlos. Mr. de VOLTAIRE, ROSEAU, L'AMETRIE, HELVETIUS, y otros tales son testimonios calificados de lo que proponemos. Como estoy persuadido, que estos sectarios, y otros del tiempo presente persiguen la Religion Christiana con mala Lógica, quiero mostrar primero, que segun la buena Lógica es preciso admitir la revelacion, como que todas las luces del entendimiento humano, ya naturales, ya adquiridas, le dictan, que hay verdades de orden superior á quanto se puede alcanzar con la Lógica natural, y artificial mas perfecta, las quales se contienen en la revelacion: despues intento hacer ver, que los principales argumentos con que combaten la revelacion son sofismas muy distantes de la buena Lógica. No es mi ánimo tratar esta materia, como lo hiciera un Teólogo, dándole toda la extension que ella pide, así porque no es de mi instituto, como porque entre tantos, y tan insignes Teólogos como tiene nuestra España, espero no ha de faltar alguno que dé á conocer á nuestras gentes los engaños, falta de fundamentos, y mala voluntad, con que los sobredichos sectarios intentan introducir sus errores por todo el Orbe Christiano: me ceñiré solo á mostrar la mala Lógica de que usan, y al mismo tiempo daré un exemplo práctico de las reglas que he propuesto en este escrito. Evitaré los sylogismos, porque qualquiera se los podrá formar facilmente.

[Nota a: Verum est tamen parùm Philosophiae naturalis homines inclinare in atheismum; at altiorem scientiam eos ad Religionem circumagere … postremò ponuntur (inter causas) saecula erudita, praesertim cum pace & rebus prosperis conjuncta: etenim calamitates & adversa animos hominum ad Religionem fortius flectent. Verulamius sermones fideles, §. 16. pag. 1165. edicion de Lipsia del año de 1694.]

[2] Por revelacion entiendo la voz de Dios comunicada por sí misma á los hombres. Dos son las luces que Dios ha dado al hombre: la una natural, la otra sobrenatural. Natural es la que exercita el entendimiento por sus propias fuerzas, con la qual adquiere las verdades de las Artes y Ciencias humanas: y esta misma es la que hemos manifestado en esta Lógica, mostrando los caminos por donde ha de andar para proceder con acierto. Luz sobrenatural es la que no pudiéndose alcanzar con las fuerzas propias del entendimiento, se logra por la voz de Dios, que se ha dignado hablar por sí mismo á los hombres para instruirlos en lo que concierne á su completa y verdadera felicidad. Las verdades de la luz natural en gran parte se hallan entre los Filósofos (bien que si se mira con cuidado es mucho mas lo que ignoran que lo que saben) que se han dedicado con el estudio á ilustrar el fondo que hay en la naturaleza. Las verdades sobrenaturales están incluidas en las Sagradas Escrituras, así del Viejo, como del Nuevo Testamento, y en las tradiciones de los Apóstoles propagadas hasta nosotros. La Iglesia Católica solamente es la fiel depositaria de las verdades reveladas; y las divinas Letras junto con las tradiciones Apostólicas no se han de recibir por otro conducto, estando hoy demostrado con tanta claridad como las proposiciones de la Geometría, que solo la Iglesia Católica es la verdadera Iglesia de Jesu-Christo, y que á ella sola pertenece manifestar las verdades sobrenaturales reveladas. Así como contra la buena Lógica hay sofistas, y embrolladores que la corrompen, lo mismo sucede en la Religion verdadera. Unos manteniendo el ser fundamental de ella, la vician y destruyen en sus partes. Así lo hacen los hereges, que, sin negar el adorable nombre de Jesu-Christo, no se conforman en algunos artículos con la Iglesia Católica, en quien este Divino Legislador depositó su doctrina. Otros, como quien corta el arbol por el tronco, ó le arranca de raiz, niegan de todo punto la Religion Christiana, porque niegan la Fe á las santas Escrituras y á las tradiciones Apostólicas. Los Socinianos, Ateistas, Deistas, Materialistas, Naturalistas, y otros sectarios de esta naturaleza, que hoy cunden mucho, pertenecen á esta clase. Los Padres antiguos, unos con escritos polémicos, otros con apologías rechazaron eficacísimamente esta casta de enemigos del nombre Christiano, puesto que ya entonces los habia como ahora, y no hacen los del tiempo presente otra cosa que renovar los errores envejecidos y olvidados; y siendo tanta la abundancia de escritos con que los Padres, y Doctores de la Iglesia han impugnado á toda suerte de sectarios, sería del caso que algun Teólogo, valiéndose de ellos, y adornando sus máxîmas con los atractivos del siglo presente, los publicase, para que viese todo el mundo que estos modernos quieren lucirse entre los incautos con pensamientos viejos, rechazados con invencibles argumentos. Los hombres son tales, que aun la doctrina mas sólida no la reciben si no les da gusto, y por eso conviene de tiempo en tiempo vestirla con los adornos del siglo, pues que de ellos solos gustan los que no aman la verdad por ella misma, sino por los atractivos con que anda vestida. El exemplo de SANTO THOMAS, que lo hizo así, puede ser norma á todo Teólogo.

[3] En nuestros tiempos no han faltado escritores excelentes que han demostrado las verdades de la Religion Christiana, probando la necesidad de la revelacion, y satisfaciendo plenamente los argumentos que contra ella proponen los Sectarios. PEDRO DANIEL HUECIO, Obispo de Avranches, BOSUET, Obispo de Meaux, BELARMINO, PETAVIO, NATAL ALEXANDRO, y algunos otros han ilustrado admirablemente este asunto. Entre nuestros Españoles hay muchos, y muy buenos que han tratado estas materias. Es singular por la doctrina, y por la fuerza de argumentos filosóficos, de que usa para defender la Fe Christiana de las impugnaciones de los sectarios, el tratado de nuestro LUIS VIVES de Veritate fidei christianae, dividido en cinco libros preciosísimos, pues en ellos comprehendió en la substancia quanto en este género han dicho los posteriores. ALFONSO DE CASTRO es otro Español, que con el motivo de tratar de las heregías, impugna toda suerte de errores, aun los de los sectarios presentes, que como he dicho son antiguos, con muy apreciables fundamentos. Estos dos Escritores se diferencian en el modo de escribir de esta manera. CASTRO convence su asunto con argumentos Teológico-Dogmáticos: VIVES, al paso que se vale de las Sagradas Escrituras, y doctrina de los Padres, se aprovecha tambien de la erudicion filosófica con una crisis exâctísima.

[4] Sentados estos presupuestos voy á mostrar por la Lógica la necesidad de la revelacion. Dos suertes de conocimientos tiene el hombre para alcanzar las cosas: uno por los sentidos: otro por la razon. Conocemos á Dios por los sentidos de esta manera: vemos que en todo lo corporeo que se presenta á ellos no hay cosa ninguna que exîsta por sí sin venir de otra, de modo que á la que de nuevo exîste llamamos efecto, y á aquella de donde este dimana, llamamos causa. De esta observacion sensible, perpetua é invariable, nace la verdad fundamental del juicio: no hay efecto sin causa, ó lo que es lo mismo, todo efecto supone causa. Como el todo encierra todas sus partes, de manera que no es el todo otra cosa que el conjunto de todas ellas, de ahí nace otra proposicion del juicio: el mundo tiene su causa, porque no es el mundo otra cosa que el conjunto de todas las partes que le componen. Como por los sentidos se alcanza que todo lo corporeo viene de causas corporeas, y el juicio no puede admitir ningun infinito, porque es superior, y opuesto á su capacidad; de aquí deduce muy bien, que no pudiendo ser infinita la serie de las causas corporeas, es preciso que la causa del mundo no sea corporea, y por consiguiente sea puro espíritu, puesto que se da este nombre á la substancia activa, que en su ser no contenga nada de material y corporeo. Los hombres de ahora nacen de otros hombres: los trigos de otros trigos: y así de las demas cosas naturales que se engendran y destruyen. Si un hombre no engendrase á otro, ó una semilla no produxese otra, se acabaría la propagacion. Subiendo, pues, de siglo en siglo hasta el origen, y viendo que nunca una cosa ha nacido de sí misma, es preciso llegar á la primera, la qual haya sido producida de otro Ser, y este es Dios, Hacedor de todas las cosas. Así llega el entendimiento por grados á conocer la causa del mundo y á su Criador; y así como en la produccion de las partes del Universo anda de causa en causa, buscando las que son origen de las partes que le componen, quando llega á la causa del mundo entero, descansa, y se para, como quien está satisfecho de haber encontrado el último término de sus conocimientos. Esta Causa del mundo, que le ha hecho de la nada, es la que llamaron los Griegos Theos, los Latinos Deus, nosotros Dios.