[136] Quando no se quiere usar del método escolástico en todo su rigor, y se han de enseñar algunas verdades bien averiguadas, y otras que necesitan averiguarse, viene bien un método medio entre el geométrico y escolástico, ordenando la serie de proposiciones del modo mas conveniente, ya sea analítico, ya sintético, para que de las cosas sabidas se pase á las que no se saben, de las simples á las compuestas, al modo de los Geómetras, y proponiendo los argumentos en contrario, como hacen las Escuelas, con el nombre de Objeciones, para que satisfechas estas se quiten los estorbos á la manifestacion de la verdad. Suelen los asuntos componerse de muchas verdades, que juntas sirven para prueba irresistible de una conclusion. Si se miran las pruebas solo por un lado, aunque parezcan ciertas y buenas, pueden engañar por haber otras cosas que las contradicen; y no pudiendo haber una verdad contraria de otra, por eso es preciso satisfacer las objeciones, y exâminar de este modo el asunto por todos sus lados. De esta manera se asegura el entendimiento por los argumentos que sientan la verdad, y porque llega á entender que no hay cosa en contrario que la pueda destruir. Los que en materias opinables usan del método matemático sin proponerse las objeciones, no prueban bien sus asuntos, porque lo que dan por bien probado puede ser destruido por objeciones de gran peso. Así que no hay que fiarse mucho de la Filosofía de WOLFIO, y el GENUENSE, que quieren dar por demostrado lo que no lo es, y á veces ni lo puede ser.

[137] De este método se han valido con acierto algunos Escolásticos doctísimos, como es notorio á los que están versados en la letura de esta suerte de Filósofos. Mas siempre convendrá mantener en las Escuelas la forma sylogística para probar y rechazar lo que sea necesario, quitándose todos los abusos que en ella se han introducido, para que estando bien limada, pueda ilustrar el entendimiento de los jóvenes, y hacer que en ellos se arraigue la verdad, y se conozca el error para evitarle. Si en el uso de este método se quitan las porfias y acaloramientos, la confusion con que se interrumpen hablando todos á un tiempo, el demasiado ahinco en las altercaciones, la ostentacion y vanidad con que se desprecian unos á otros, la satisfaccion arrogante y decisiva con que cada uno asegura la opinion de su partido, los odios, burlas y desprecios con que se miran los de opiniones opuestas, y en lugar de estas cosas se arguye con modestia, con templanza, con ánimo de sujetarse el que entiende menos al que sabe mas, y con verdadera intencion de alcanzar la verdad, é ilustrar el entendimiento, ciertamente el método sylogístico será el mas proporcionado para enseñar á la juventud las Artes y Ciencias. El que haya freqüentado las Escuelas, facilmente echará de ver que estos defectos son personales; esto es, de las personas que disputan; pero no del método; y si por ellos se hubiera este de abandonar, fuera menester arrancar todas las viñas por los defectos de los beodos. Los exercicios literarios de argüir y responder con forma sylogística, segun se usa en las Escuelas, son admirables para arraigar en el entendimiento las ciencias, y hacer que permanezcan. El probar la mayor de un sylogismo, ó la menor con otro sylogismo, es preciso hasta que se llegue á conocer la buena, ó mala constitucion de la doctrina que se intenta introducir.

[138] En un libro se pueden resumir muchas proposiciones en una, poniendo la prueba de manera que las incluya á todas; pero esto con la viva voz no se puede hacer, porque se distrae mucho el entendimiento, y se le escapa la vista de lo principal. El estilo que se guarda en muchas partes de hacer una licion de puntos, y responder á dos argumentos es muy bueno, porque la licion es un razonamiento seguido con que el candidato manifiesta que está instruido en la materia; pero los engaños y apariencias, que, como diximos, suele haber en tales razonamientos seguidos, se descubren con los argumentos que hacen los contrarios, y con el modo de responder y satisfacer á ellos; y fuera conveniente que en todas las Escuelas se introduxese la loable costumbre de la de Valencia, donde el respondiente, concluido el argumento del contrario, le resume y le satisface solo, y de espacio, para que el concurso conozca que ha entendido la dificultad, que se ha hecho cargo de ella, y se vea, si la solucion, ó satisfaccion que da, es cumplida, puesto que en la seguida del argumento no se puede esto conocer con tanta claridad. El leer con el papel en la mano la disertacion, ó discurso que uno ha trabajado sobre los puntos que se le dieron, arguye muy poco saber y amor al descanso, porque no hay cosa mas facil en qualquiera asunto con mediana instruccion, que componer un discurso que parezca lo que no es, y leerle sin trabajo ninguno: por el contrario para decirlo de memoria es menester estar muy radicado en la materia, tener prontas las especies, y estar expedito en el uso de las pruebas y argumentos, las quales cosas son necesarias en los que han de ser Maestros de la juventud. Dicen que este estilo mas es prueba de memoria, que de saber, y que se han visto hombres muy sabios, que por falta de la memoria se han perdido, ó parado en las liciones de puntos. Yo no puedo creer, que á los verdaderos sabios les suceda esto, porque estos no se atan á la letra de la licion estudiada, y les sucede lo que dice HORACIO:

Cui lecta potenter erit res, Nec facundia deseret hunc, nec lucidus ordo[a].

A los falsos sabios, que son los mas, sí que les sucede alguna vez. Mas si falta á alguno la memoria, aunque sea sabio, no es bueno para Maestro, porque sin buena memoria, que subministre prontas las especies, ninguno será á propósito para enseñar á los demas con la viva voz.

[Nota a: Art. Poet. vers. 40.]

[139] Aunque es verdad, que los que no cursan las Escuelas y quieren pasar por sabios, aborrecen la forma sylogística, hablando mal de lo que no conocen; con todo, el que sepa la fuerza del sylogismo para descubrir la verdad, ó falsedad de las proposiciones, segun lo he mostrado tratando del raciocinio, no debe hacer caso de tales desprecios, estando asegurado, que entre los modernos bien instruidos, los que hablan con candor, están á favor de este método para las Escuelas. DUPIN en su método de estudiar la Teología, tratando de este punto, y haciéndose cargo de lo que dicen los modernos, escribe así: Es menester confesar que las disputas y respuestas públicas, segun el método escolástico, son de grande utilidad, así para exercitar el entendimiento haciéndole exâcto, como para proponer y resolver en pocas palabras las dificultades con limpieza y precision, sin que se pueda nadie escapar, porque se ve obligado á concluir y probar directamente la proposicion negada, ó de impugnar la distincion hasta que se haya apurado la dificultad, &c[a]. Del mismo sentir es el P. MABILLON en sus Estudios Monásticos, despues de haber exâminado la materia de propósito, y del modo que podia hacerlo un hombre de los mas doctos de nuestros tiempos. El Marques de SANT-AUBIN, aunque rechazó con expresiones fuertes la Lógica de las Escuelas, habla de la forma sylogística en estos términos: Sin embargo del desprecio que el vulgo de los modernos hace hoy de las reglas de los sylogismos, es preciso confesar que enseñan los medios infalibles de resistir al error de las conclusiones, y que la forma silogística, bárbara solamente en la apariencia, es en el fondo muy ingeniosa, &c.[c] Nuestro LUIS VIVES, que reprehendió tanto los abusos de la Dialéctica de las Escuelas, nunca impugnó la forma sylogística, sino los defectos personales de los que la exercitan. El aprecio que de los sylogismos han hecho WOLFIO, y HEINECCIO lo hemos manifestado tratando del raciocinio, donde hemos puesto algunas pruebas á favor del estilo escolástico, las quales conviene juntar con las que aquí proponemos.

[Nota a: Dupin. Method. pour etudier la Theologie, chap. 25. pag. 274.]

[Nota b: Mab. de Stud. Mon. c. 10. p. 168.]

[Nota c: Sant-Aubin traitè de l'opinion, tom. 2. pag. 6.]