[131] He visto en libros de Física, y tambien de Medicina establecerse sistemas vanísimos con difiniciones, divisiones, axîomas, y postulados puramente arbitrarios. Ya se ve que si se le conceden á un Autor todos estos antecedentes en el modo que él se los figura, podrá de ellos deducir quanto le sugiere su imaginacion. Así que qualquiera que haya de instruirse en la Física por los libros que hoy la tratan matemáticamente, si no quiere ser engañado, debe exâminar con particular atencion estas cosas que ponen á los principios de los tratados, como fundamentos de lo que van á establecer. En la Metafísica, y en la Teología todavía es mas difícil que en la Física el uso del método geométrico. En las cosas que se pueden verdaderamente demostrar, viene bien este método; pero como en la Física, Metafísica, Teología, y otras Artes son innumerables los asuntos que no se pueden llevar á perfecta demostracion, por eso no conviene en ellas el método de los Geómetras.
[132] LEIBNITZ, sin embargo de haber sido excelente Matemático, hablando de esto dice así: Es laudable querer aplicar el método de los Geómetras á las materias metafísicas; pero tambien es menester confesar, que hasta el presente raras veces ha salido bien; y el mismo Cartesio con toda su grandísima destreza, que no se le puede negar, en ninguna cosa ha tenido jamas menos desempeño, que quando ha intentado hacer esto en una de sus respuestas á las objeciones[a]. Todavía se explica MORHOF, que trató esto de propósito, en términos mas expresivos: Yo (dice) me maravillo cómo estos linces (habla de Mallebranche y otros modernos) con este su método, como con una vara divinatoria, no han penetrado los secretos de los antiguos, que nadie puede poner en duda, quando los Filósofos de la antigüedad, gobernados por sus principios, que algunas veces se fundaban en analogismos y conjeturas, establecieron cosas tan prodigiosas, de las quales aun hoy nos admiramos, y profesamos nuestra ignorancia, &c.. WOLFIO, sin embargo de que todos sus escritos filosóficos los dispuso con método geométrico, ya confiesa que no es necesario en toda suerte de verdades usar del método de los Geómetras con difiniciones, axîomas, postulados, teoremas, problemas, corolarios y escolios; porque dice que no son buenas las difiniciones, proposiciones, axîomas, y postulados, porque se pongan con estos títulos al principio de los tratados, sino porque sean enteramente conformes á las reglas de la Lógica; añadiendo, que se engañan los que creen haber demostrado matemáticamente los asuntos que tratan, con tal que á cada uno hayan puesto competentes títulos de difiniciones, axîomas, postulados, teoremas, problemas, y corolarios[c].
[Nota a: Leibnitz Oper. tom. 1. pág. 505. edic. de Gineb. de 1768.]
[Nota b: Morhof. Polyhist. lib. 2. cap. 8. n. 7. tom. 1. pág. 407.]
[Nota c: Wolf. §. 793. págin. 375. y siguient.]
[133] La Geometría procede con buen método quando trata de su objeto; pero el trasladarla á otros asuntos puede hacerse pocas veces, como lo he mostrado en mi discurso del Mechânismo. El ABAD DE CONDILLAC, cuyo exámen del origen de los conocimientos humanos tiene algunas cosas que tomar, y muchas que dexar, como pienso mostrarlo por menor en otra obra, tratando del método dice así: Los Geómetras, que deben conocer las ventajas de la Analisis mejor que los otros Filósofos, dan muchas veces la preferencia á la Sintesis. Así, quando dexan sus cálculos para entrar en averiguaciones de diferente naturaleza, no se halla en ellos la misma claridad, precision, ni extension de entendimiento. Nosotros tenemos quatro Metafísicos célebres, Cartesio, Mallebranche, Leibnitz, y Lock. Solo el último de estos no fué Geómetra; ¡pero quán grande exceso lleva á los otros tres[a]!
[Nota a: Esai sur l'orig. de conoiss. humain. tom. 2. pág. 289.]
[134] En el método de las Escuelas conviene distinguir lo que es el método, y lo que son los asuntos, que con él se manejan. Las qüestiones, y disputas escolásticas por lo comun tratan de cosas de poca importancia, y muchas de ellas son vanísimas: el método es de suyo muy bueno, y muy á propósito para que la juventud se entere de los verdaderos puntos de la Filosofía. Este método consiste en usar de sylogismos, y raciocinios atados unos con otros, para probar, ó rechazar las cosas que se disputan. Todas las invectivas que los modernos han hecho contra este método, recaen sobre los defectos que en su uso se cometen; pero el método mismo no han podido impugnarle con solidéz; porque ¿qué cosa hay mas á propósito para exâminar la verdad de una proposicion, que el sylogismo, como ya hemos mostrado? Y ¿qué manera ha de haber mas segura y mas breve para descubrir, si lo que otro defiende es verdadero, ó falso, que los sylogismos bien hechos, que á qualquiera le ponen en la necesidad de conocer la verdad, ó falsedad de las proposiciones? Si los asuntos filosóficos fuesen todos demostrables, se pudiera excusar este método, bien que aun entonces podria servir para hacer mas patente la evidencia; pero siendo los mas de ellos opinables, y tales que todavía se busca la certeza, ¿quién puede dudar que los sylogismos bien ordenados son el medio mas á propósito que hay para descubrir toda la certidumbre, de que es capaz la materia que se disputa? No es nuevo este estilo, ni se empezó á conocer en las Escuelas en los siglos medios, como cree el comun de los modernos, que no leen los antiguos originales. Los Griegos usaron del sylogismo en los asuntos probables para sentar y rechazar lo que se les ofrecia, y á esta suerte de sylogismos llamaron Epichiremata[a]. Las Escuelas lo tomaron de ellos, y lo introduxeron para disputar de cosas probables, que podian defenderse por ambas partes; y en los principios bien sabido es, que resultó de este método mucha utilidad, como se ve en los antiguos Escritores SANTO THOMAS y S. BUENAVENTURA, que lo usaron con moderacion: y si bien se mira, el verdadero método lógico es este, puesto que el fin principal de la Lógica es probar por el raciocinio. Yo estoy firme en el dictamen, que no conviene quitar de las Escuelas la forma sylogística, sino arrancar los abusos y defectos que se han introducido en ella, porque estoy persuadido que ningun otro método es tan á propósito para la enseñanza de la juventud como este.
[Nota a: Aristot. Topic. lib. 1. cap. II. tom. 1. pag. 222.]
[135] Dicen algunos, poco, ó nada versados en la forma sylogística, que un discurso seguido sin argumentos sylogísticos, enfadosos por la molesta repeticion de probar la mayor, la menor, &c. es muy preferible al método escolástico, pues así se ve, como de un golpe, todo lo que se quiere probar y decir sin fatigar la atencion del entendimiento. No hay duda, que en una arenga, en un concurso de gentes no versadas en las Escuelas ni en los sylogismos, fuera cosa impropia y extravagante el sylogizar para probar un asunto; pero en las Escuelas, donde sin cumplimiento ni ceremonias, bien que cortesmente y con policía, se trata de saber si es verdad, ó no lo que se asegura, no sirven tales razonamientos. Hácense estos con estilo declamatorio: el que los pronuncia dice lo que quiere; asegurado de que no le han de contradecir: danse al discurso adornos, artificios y figuras, para captar á los oyentes: las pruebas con alguna verosimilitud que tengan son bien recibidas, porque todo junto conduce á excitar los ánimos á favor del que razona. De esto nace, que semejantes razonamientos por lo comun prueban poco. Con el método de las Escuelas si uno establece una cosa vana, se le pone en el estrecho de que lo conozca y lo confiese, si no es pertinaz: á lo menos lo conoce todo el concurso, y no permite que el error triunfe de la verdad. Yo sé muy bien que muchos asuntos graves en diferentes lineas, que se reciben por esta suerte de razonamientos engañosos, se rechazarian, si hubiese quien, reduciéndolos á la forma sylogística, manifestase su poca estabilidad. Los que están acostumbrados á semejantes discursos, rara vez en asuntos filosóficos llegan á descubrir bien la verdad: por el contrario los que están habituados á la forma silogística, aunque no usen de ella sino de razonamientos, descubren en la materia hasta lo mas íntimo de ella.