—A ninguna, Padre, pero el Señor Gobernador quiere tener con Ud. solamente, una distinción, una......
—Una tolerancia.
—Sí, Padre.
—Siendo así, puedes manifestar á Su Excelencia que mi alma le agradece su bondadosa distinción; pero que con la mano en la conciencia rehuso ese favor. Muy doloroso me será dejar este país, porque aquí he hallado la paz del corazón y veo á todos ustedes como hermanos y como hijos, respeto la razón de estado que haya tenido el Gobierno para dictar esa determinación y tal vez los pequeños servicios que durante mi juventud presté á la causa de la libertad pudieran clamar en mi favor; pero yo no debo renegar de mi nacionalidad ni el decreto de que me hablas puede hacer mención de mi persona. Tú sabes que los efectos de una ley sólo se suspenden con otra; si yo aceptara esa tolerancia, comprometería ciertamente la honra del jefe del Estado.
—El Gobernador puede......
—Los gobernantes no pueden lo que no deben hacer. Por otra parte, hay en Oaxaca muchos españoles, que ajenos á la política, merecen toda consideración y yo no debo anteponerme á esas honorabilísimas personas. ¿Qué dirían del Gobierno y de mí los que me vieran permanecer tranquilo mientras mis hermanos caminaban al destierro? ¿Cómo vería correr las lágrimas de la viuda y de los huérfanos, disfrutando yo las comodidades del claustro?
XLVIII.
El venerable prelado calló unos instantes como reflexionando en lo que iba á decir; luego añadió con noble dignidad:
—¿Los que nos llamamos liberales y tanto hemos defendido la igualdad política del derecho hemos de practicar la desigualdad en los hechos? Para la administración que acaba de constituirse á costa de tanta sangre, no es decoroso barrenar las leyes el mismo día que las promulga. Eso sería herir el derecho ajeno y entronizar el absolutismo bajo el dosel de la república; yo creo que un gobierno prudente deberá estudiar mucho sus determinaciones antes de sancionarlas, porque los excesos de la libertad conducen al despotismo; pero en el ejercicio de su deber, le es deshonroso inclinarse ante las consideraciones de amistad y los respetos humanos.