Y aun en las viviendas más humildes había preparado un plato más para la mesa, un regalo para el hijo y una flor para la imagen protectora de la familia.
Pero donde había más trabajo y agitación era en el convento de.........
Allí no solamente se adornaban los altares, también se barrían los claustros, se desempolvaban la biblioteca y el refectorio y bajo la dirección del mismo Padre Guardián, se preparaba cómodo alojamiento para un huésped distinguido que debería llegar de un momento á otro.
IV.
Amable por su genio y su virtud y dotado de cualidades eminentes, era el Padre José un anciano alto y robusto, español de origen, pero mexicano por sus sentimientos.
Su barba encanecida y su frente maltratada por los años, como también por los pesares, contrastaban con la viveza de su mirada y el tinte nacarado de sus labios entreabiertos siempre para decir palabras de tolerancia y de cariño.
A pesar de su habitual moderación, frecuentemente se descubrían bajo el humilde sayal del misionero, la franqueza del marino y la noble gallardía del militar retirado.
Toda su existencia fué una lucha constante.
Cuando joven combatió con el mar para sostener á una madre anciana, luego peleó contra Napoleón en defensa de su patria; después llegó á México acompañando al General Mina para proteger á un pueblo abatido; muy pronto, enfermo y sentenciado á muerte, vino á Oaxaca con un nombre supuesto y como maestro de escuela, luchó por la civilización hasta que, por último, se ocultó en el claustro para batallar con sus propias pasiones.