"Cuando llegué á mi casa con el pecho oprimido y conteniendo el llanto, la encontró sola, sin criados, sin flores, sin ruido."
"Mariano, el hijo del mayordomo de la Hacienda, me abrió la puerta, era el único que allí habitaba y no pudo contestar ni una sola de las innumerables preguntas que le hice, porque acababa de ser empleado por mi tío."
"Todos los criados que me conocían fueron despedidos cuando mi madre murió y no pude hallarlos después."
"La primera pregunta que hice á mi tío, luego que lo ví, fué por el sepulcro de mi madre é inmediatamente nos trasladamos al panteón."
"Allí permanecí largo tiempo y en vano quise ver la sepultura de María Luisa; para los pobres no hay quien grabe su nombre sobre una losa."
"Mi tío me dijo que había sido enterrada violentamente con otros cadáveres en una fosa común, por temor de que se propagara el tifo y procurando tratar de otro asunto, empezó á darme cuentas de mis bienes, pero yo no quise oirle."
"Sólo me quedaban de aquella niña desgraciada una medalla de cobre y una memoria dolorosa."
"Pensando en ella se me figuraba una de esas dulces aves de primavera, que llegan á cantar en nuestras casas y luego se van dejando únicamente como señas de su paso, el eco de su voz y algunas plumas de sus alas."
XXXIX.
"Mucho tiempo viví encerrado comunicándome apenas con las personas que me servían."