"Al asomarme en el abismo que la muerte abría en mi alma quitándome cuanto amaba en el mundo, sentí el vértigo de la desesperación. ¿No cree Ud., Padre, que tenía justicia?"

Estas últimas palabras las pronunció D. Carlos con voz muy agitada y el Padre José le contestó inmediatamente:

—No, hijo mío, no le pidamos á Dios cuenta de sus obras; Él sabe lo que hace...... Las gotas amargas que apuramos en algunas ocasiones, suelen ser preservativos para la desgracia...... el llanto derramado para dominar una pasión puede ahorrarnos la necesidad de vadear el río de lágrimas que corre por el valle de la vida.

XXXVIII.

D. Carlos moviendo ligeramente la cabeza, prosiguió:

"No fué aquel llanto el último derramado por esa causa...... Sólo mi corazón sabe cómo fué destrozado después sin merecerlo."

"¿Qué había de hacer? Sofoqué mis lágrimas é hice el viaje á México, dejándome llevar como el moribundo arrebatado por el alud."

"En el camino todo me disgustaba; veía el país árido y el cielo enlutado."

"Sintiendo frío en el corazón y dolor en la cabeza los golpes del coche me parecían retumbos de lejana tempestad."