LVII.
"Mi corresponsal de Cádiz me entregó varias cartas de México que confirmaban la inutilidad de mi viaje, quedando por consecuencia, el Ministro plenipotenciario convertido en simple pasajero."
"Ciertamente no me disgustó mucho aquel percance por los vivos deseos que tenía de volver á mi patria."
"Entre otras recibí una larga carta de María, que con gracioso tipo de letra, principiaba de esta manera:—Aunque te sirviera de rodillas toda la vida, no te pagaría lo que has hecho por mí...... terminando con esta frase lisonjera, si bien repetida en vano por muchas mujeres:—Siempre te será fiel tu María Luisa."
"Las flores viven con las miradas del sol y mueren al contacto venenoso de un insecto; así el corazón del hombre se colma de felicidad por una palabra de cariño y se ahoga con una gota de amargura."
"Esto último sucedió al mío con la lectura de otra de aquellas cartas; era de un Sr. López á quien había vendido las dos casas contiguas á mi jardín, de las que una vendió él á María Luisa."
"Aquel sugeto creyendo que permanecería yo largo tiempo en Europa, me pedía un certificado de que la casa de María Luisa soportaba de la otra cierta servidumbre de aguas, lo cual había dado lugar á disputas entre ambos propietarios."
"Desde luego consideré la solicitud del Sr. López como una pretensión inútil, porque cuando yo contraté con él hice constar que existía tal servidumbre, y al trasladar el dominio á María, ratificaron ambos aquella imposición; pero el final de la carta me puso frío y colérico; así decía:—Doy á Ud. tanta molestia, porque á causa de este asunto estoy soportando malos tratamientos de un joven, que se titula hermano de la señora que me compró la casa y para mí es enteramente desconocido."
"¡Dios mío! exclamé, ¡María tiene un hermano, es joven y se ingiere en los asuntos de su casa!"