"La pasión de los celos es el cáncer del corazón, aparece un punto negro, luego se extiende, corroe y mata; ¡es el furioso cerbero que parece dormido en silenciosa calma, pero no deja de oir el paso de una pluma ni de una sombra!"

"Hacía poco tiempo que sin motivo fundado, mantenía yo, respecto á la conducta de María una terrible lucha con la duda, peor aún que la lucha por la vida."

"¿Esta carta—me preguntaba yo—trae una impertinente solicitud ó es un aviso que con mucho tacto me manda el Sr. López? ¿Tiene María Luisa un hermano que yo no conocía ó me es infiel y más aún las gentes lo saben? ¿Esa mujer me oculta sus desórdenes bajo la careta audaz de la hipocresía? ¿Y yo que la he preferido á todas las cosas de la tierra, recibiré de su propia mano un bofetón en público? No, tal vez algún amante despechado quiere perderla y por eso la calumnia."

"Estas ideas pasaron como relámpagos quemándome la frente durante mi viaje de regreso, que por fortuna ó por desgracia no duró mucho tiempo."

LVIII.

"Turbado por muchas dudas, oprimido por pensamientos tiranos y sin comunicarme con mis compañeros de legación, que me consideraban mohino por el fracaso diplomático, pasaba las noches velando sobre cubierta y los días encerrado en mi camarote."

"Cuando llegué á México, sin pensar más en mi embajada, lo primero que hice fué dirigirme á la casa del Sr. López para pedirle, de una manera disimulada, la explicación de la terrible sospecha que me había hecho concebir; pero hasta hoy no sé si aquella carta me fué dirigida por algún amigo prudente ó el mismo López se apresuró á darme sin responsabilidad, un grito á tiempo para que cuidara de mi honor; el caso fué que aquel sugeto, con marcada extrañeza, me dijo que nada había escrito y mostrándome su firma distinta de la que tenía la carta, protestó que ningún disgusto había sufrido por la casa que vendió."

"Hallé á María Luisa con perfecta salud; pero estaba distraída y descontenta; me acusaba de ingratitud por no haberla llevado á España y conteniendo suspiros que apenas salían á sus labios, se manifestaba sin gusto y sin sosiego en mi presencia."

"Sus ojos estaban agitados por el llanto, su casa no me pareció tan arreglada como antes, el teclado del piano tenía polvo y sobre las mesas no encontré libros ni señales de labor alguna."