"Al preguntarla por la causa de aquel cambio, me dijo, entre misteriosas reticencias y afables rodeos, que yo tenía la culpa porque difería nuestro casamiento é insistió en que cuanto antes deberíamos tomar una determinación, pues ya estaba sintiéndose desesperada."
LIX.
"Como yo la amaba locamente, todo lo disimulé y resolví venir á Oaxaca para preparar una casa, pero ya no tenía yo calma, los celos me devoraban."
"Contemplando aquella mujer tan hermosa y tan querida miraba levantarse, á pesar mío, entre ella y yo, una á una burlándose de mí, las siluetas de los hombres que habían habitado su corazón y pensaba en los recuerdos y las perpetuas inquietudes que debería encontrar bajo la almohada del lecho conyugal."
"Empecé á desconfiar de todos los que pasaban por la casa de María Luisa, de los que la servían y aun de los que la miraban, creyendo en mi celoso aturdimiento, que nadie podía verla sin amarla porque había nacido para enloquecer los corazones."
"Me acostumbré á pasar de día y de noche por su casa para ver si me engañaba, pero sus balcones permanecían á toda hora cerrados y no entraba en la casa persona que me inspirase desconfianza."
"Por un instinto secreto, lo que más me mortificaba al pasar todos los días, era ver parado en la puerta de una panadería que estaba frente á la casa de María Luisa, un joven como de quince años, de moreno rostro y baja estatura, ojos negros muy vivos y cabellera rebelde y abundante."
"Preocupado por mis celos, me figuraba que aquel muchacho veía con insistencia los balcones de María Luisa y que al mirarme, bajaba la frente cuando no había podido esconderse antes de que yo pasara junto á él."
"Habiendo comunicado mis sospechas á María, me dijo con voz dulce y burlona:—No seas bobo; ese muchacho que se llama Luis y todos le dicen Lucho, es hijo del panadero que vive frente á esta casa y pronto debe casarse con una joven que yo conozco."