"Al partir el carruaje asomó la cabeza por la portezuela el que se llamaba Pancho y haciéndome con la mano una señal de despedida, me dijo:—Si ve Ud. al Sr. Lanas, dele memorias mías."
"En cuanto me ví solo mandé pedir un coche á la finca que está cerca de aquel lugar y es propiedad de un amigo mío."
"¿Qué haría? ¿Para qué regresaba? Yo no podía saberlo."
"La idea del suicidio apareció en mi mente acalorada como un recurso salvador."
"Luego dispuse ir á matar á María, matar al otro y después matarme yo; pero al mismo tiempo reflexionaba en el oprobio que caería sobre mi nombre, y más que todo, en los derechos del honor y los deberes de la conciencia."
"¡Yo que había colmado á María Luisa de respetos, de confianza y de dinero, consagrándole mi amor de niño, mis ilusiones de hombre y mi vida entera, despertaba de repente burlado, vendido, vilipendiado, con el honor puesto en ridículo y mi juventud perdida para siempre! ¿Quién pudiera creerlo?"
LXV.
"En un momento de lucidez pensé que yo tenía la culpa de todo y me hice estas preguntas:—¿Con el lujo y la vaguedad de una vida ociosa semejante á la que tienen las odaliscas de un serrallo es como se prepara á una mujer pura ó no, para que llegue á ser buena esposa y buena madre? ¿Por qué no tuve á María Luisa oculta y respetada en mi casa desde el día que la saqué de la cárcel?"
"Yo infatuado con una honradez convencional é interesada, quise volver ángel á una mujer pública con el solo poder de mi riqueza y mi mandato."
"Los hijos de Adán cometemos diariamente la misma imprudencia de nuestro primer padre, acusando á la mujer porque obedece á la serpiente de la seducción, sin atender á que cuando lucha con tan poderoso enemigo la dejamos sola para que se defienda, no más con su inocencia y su debilidad."