"—Ese Señor ha de llamarse Juan.—insinuó el otro tahúr."
"—Y apellidarse Lanas.—añadió el de Puebla."
"—Pues bien,—agregó el primero:—ese abogado Juan Lanas ó Juan Tonto, tiene á la mora como si fuera una gran cosa; dicen que la quiere de veras y la visita pocas veces; pero mientras él estudia las Siete Partidas ó baila en los salones de la aristocracia ella se marcha á las fiestas de los pueblos muy bien acompañada, concurre á los bailes públicos y forma en su casa reuniones que no son muy católicas; por supuesto que todo es á costa del Sr. D. Juan. No hace mucho tiempo que la visitaba con frecuencia un capitán de artillería y ahora pasa con ella largas horas un joven panadero que vive frente á su casa; es casi un niño; puedo apostar á que fué conquistado por ella; el muchacho, aunque guapo, es muy bisoño. ¿No le parece á Ud. que eso es una infamia imperdonable?"
"Yo sentí que me ahogaba, pero era preciso disimular."
LXIV.
"El hombre aquel concluyó:—Puede Ud. preguntarle todo esto al médico que la visita cuando se declara enferma...... y si no...... aquí está Pancho que da noticia de aquel magnífico lecho de marfil, adornado con una imagen de la Virgen para mengua de Murillo que la pintó y del mentecato que la pagaría muy cara."
"El Pancho hizo una señal de afirmación; yo al oir nombrar el casto lecho de mi madre, creí hundirme en el fondo del carruaje como en un abismo y dejé caer la cabeza con la pesadumbre de aquella verdad tan espantosa como tardía."
"Experimenté náuseas y dolores insufribles que despertaron por un momento la compasión de aquellos hombres."
"Les dije que el movimiento del coche me había mareado y dispuse regresar en el acto."
"Habiéndose detenido la diligencia en una posta, bajé seguido de Mariano y me despedí de aquellos fatales compañeros."