"En una esquina tropecé con el sereno que dormía y cayendo sobre su linterna la hice pedazos."
"En el acto se levantó el soñoliento velador acometiéndome con su sable, pero al conocerme murmuró:—Dispense Ud."
"Yo sin contestarle seguí andando apresuradamente."
LXXI.
"Después no sé por qué calle miré abrirse y cerrarse luego la puerta de una pulquería de donde salieron varios hombres."
"A poco andar noté que uno de ellos me seguía; yo me detuve para que se acercara y él me pidió un socorro.—No tengo, le dije con enfado y seguí andando; mas él insistió diciéndome que no había comido; entonces recordé que yo tampoco había probado alimento alguno desde la noche anterior y continué mi camino; pero como aquel hombre no me dejaba, le dí tan fuerte golpe sobre la frente, que cayó al suelo lejos de mí."
"En el acto se me acercaron sus compañeros y la ronda que casualmente pasaba por allí."
"El jefe de la policía se puso á mis órdenes, yo señalando al herido mandé que fuera conducido á la cárcel."
"¡Un día, como juez, torcí la ley á favor de María Luisa y aquella noche, como Ministro, vulneré la justicia en mi propia causa mandando encarcelar á un infeliz después de haberlo ensangrentado! ¿Y todo por qué......? Porque estaba loco."
"Quiso Dios que me arrepintiera de mi ferocidad; en el momento llamando á los guardas, dispuso que dejaran libre á mi pobre víctima y le mandé algún dinero."