—¿Vendrás, Marianela? Mira que me haces mucha falta...

—Iré. Después de arreglar lo de Inesita, iré a arreglar lo tuyo. Yo me desvivo por estos arreglos, en que se trata de hacer felices a quienes merecen serlo. Van a ser mis dos grandes obras del año. A ese ugartista lo pescamos, Margarita, ¡lo pescamos en Mar del Plata! ¡Iré, iré, adiós, adiós...!