Y la joven, queriendo calmarme, recitó estos versos:
¡Oh tú, que pides un plazo antes de la separación y que encuentras dura la ausencia! ¿no sabes que es el medio de no encadenarse? ¿no sabes que es sencillamente el medio de amar?
¿Ignoras que el cansancio es la regla de todas las relaciones, y que la ruptura es la conclusión de todas las amistades?...
Pero yo, sin hacer caso de estos versos que ella me recitaba, di un violento puntapié en la bóveda...»
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.
PERO CUANDO LLEGÓ
LA 13.ª NOCHE
Ella dijo:
He llegado á saber, ¡oh rey afortunado! que el segundo saaluk prosiguió su relato de este modo:
«¡Oh señora mía! cuando di en la bóveda tan violento puntapié, la joven me dijo: «¡He ahí el efrit! ¡Ya viene contra nosotros! ¡Por Alah! ¡Me has perdido! Atiende á tu salvación y sal por donde entraste.»