Por último, es absolutamente falso que la mayoría de los candidatos radicales de Puerto-Rico fuesen ni detenidos, cuando menos procesados por los acontecimientos de Lares. Solo uno fué preso y la amnistía (¿saben los conservadores la diferencia que va de indulto á amnistía?) sobrevino cuando la causa estaba en sumario, de modo que este hubo desobreserse, con gran disgusto de los sumariados. Insistir en llamar insurrecto á uno de estos, es ponerse al alcance de los tribunales por delito de calumnia.
Y he aquí todo lo que ha sucedido en Puerto-Rico. He aquí todas las coacciones, todos los desaguisados del capitan general; toda la inmoralidad del gabinete Ruiz Zorrilla; todas las bellaquerías de los radicales laborantes, simpatizadores, filibusteros, etc., etc., etc.
Como prometí, no quiero hacer comentarios. Ahí están los hechos. Niéguelos el que pueda.
Solo me permitiré, para concluir, pedir á Vd. perdon del tiempo y el espacio que le he robado, y preguntar á los conservadores en qué distrito ni en qué época han pretendido siquiera ellos lo que los radicales han practicado en Puerto-Rico, con el gobierno, con los electores y con sus adversarios.—B. S. M.—Un puerto-riqueño.
PUBLICACIONES
DE LA
SOCIEDAD ABOLICIONISTA ESPAÑOLA
Valverde, 25 y 27, 3.º, derecha.—Madrid
Conferencias anti-esclavistas del teatro de Lope de Rueda, 1871-72.
Inaugural, por Fernando de Castro.
La abolicion en las Antillas inglesas, por Félix de Bona.