—Sois, Martín, buen caballero,

notad lo por vos hablado:

aquesas vuestras palabras

no son de hombre esforzado,

que aquesta lid comenzada,

por manos se habrá librado,

non por razones livianas,

de que sois tan abastado.

En la mano de Dios es

lo que habéis vos razonado,