con el pié la ha derribado;

la silla era de marfil,

hecho la ha cuatro pedazos,

y tomó la de su Rey

y subióla en lo más alto.

Habló allí un honrado duque,

que dicen el Saboyano:

—Maldito seas, Rodrigo,

del Papa descomulgado,

porque deshonraste un Rey,