á mayor se había entrado;
Rodrigo ya le alcanzaba,
mas viendo á Dolfos en salvo,
mil maldiciones se echaba
el nieto de Laín Calvo:
—Maldito sea el caballero
que como yo ha cabalgado,
que si yo espuelas trujera,
no se me fuera el malvado.—
Todos van á ver al Rey