que mortal estaba echado.

Todos le dicen lisonjas,

nadie verdad ha fablado,

sino fué el conde de Cabra,

un buen caballero anciano:

—Sois mi rey y mi señor,

y yo soy vueso vasallo;

cumple que miréis por vos,

que es verdad lo que vos fablo,

que del ánima curedes,