Tomad esfuerzo, mis hijos,
si nunca le habéis tomado;
acordaos que descendéis
de la sangre de Laín Calvo,
cuya noble fama y gloria
hasta hoy no se ha olvidado,
pues que sabéis que don Diego
es caballero preciado,
pero mantiene mentira
y Dios d’ello no es pagado;