el que de verdad se ayuda

de Dios siempre es ayudado.

Uno falta para cinco,

porque no sois más de cuatro,

yo seré el quinto, y primero

que quiero salir al campo.

Morir quiero y no ver muerte

de hijos que tanto amo.

Mis hijos, Dios os bendiga

como os bendice mi mano.—