venga las muertes sin culpa
que han pasado tus hermanos.—
Hernán D’Arias, el tercero,
al palenque había llegado;
mucho mal quiere á don Diego,
mucho mal y mucho daño.
Alzó la mano con saña,
un gran golpe le había dado;
mal herido le ha en el hombro,
en el hombro y en el brazo.