reluciente como estrella;

pasara el rey don Alonso,

namorado se había d’ella.

Dice:—Si es hija de rey

que se casaría con ella,

y si es hija de duque

serviría por manceba.—

Allí hablara el buen Cid,

estas palabras dijera:

—Vuestra hermana es, señor,