pase por la misma pena.

—Ios de mis tiendas, Cid,

no quiero que estéis en ellas.

—Pláceme, respondió el Cid,

que son viejas y no nuevas;

irme he yo para las mías,

que son de brocado y seda,

que no las gané holgando

ni bebiendo en la taberna;

ganélas en las batallas