aquel de la Cruz bermeja.

Soltó el manto de los hombros,

y en cuerpo, con armas nuevas,

del pendón prendió los cabos

y d’esta suerte dijera:

—Pendón bendecido y santo,

un castellano te lleva,

por su rey mal desterrado,

bien plañido por su tierra.

Á mentiras de traidores