¡ay de ti si no recuerdas!

Tú Castilla me vedaste

por haber folgado en ella,

que soy espanto de ingratos,

y conmigo non cupieran.

¡Plegue á Dios que no se caigan,

sin mi brazo, tus almenas!

Tú que sientes, me baldonas;

sin sentir, me lloran ellas.

Con todo, por mi lealtad