Al rededor de Valencia
grandes alaridos dando,
tañendo sus atambores
los aires van penetrando.
Doña Jimena y sus fijas
gran pavor habían cobrado,
porque jamás habían visto
tantas gentes en un campo.
Esforzábalas el Cid,
de aquesta suerte fablando:
Al rededor de Valencia
grandes alaridos dando,
tañendo sus atambores
los aires van penetrando.
Doña Jimena y sus fijas
gran pavor habían cobrado,
porque jamás habían visto
tantas gentes en un campo.
Esforzábalas el Cid,
de aquesta suerte fablando: