—No temáis, doña Jimena,

y fijas que tanto amo;

mientras que yo fuere vivo

de nada tengáis cuidado,

que los moros que aquí vedes

vencidos habrán quedado,

y con el su gran haber,

fijas, os habré casado,

que cuantos más son los moros,

más ganancia habrán dejado;