si el león es fembra ó macho.—

Allí entró Martín Peláez,

aquel tímido asturiano,

diciendo á voces:—Señor,

albricias, ya lo han sacado.—

El Cid replicó:—¿Á quién?

Él respondió:—Al otro hermano,

que se sumió de pavor

do no se sumiera el diablo.

Miradle, señor, dó viene,