el Cid fablara al caballo,
bien oiréis lo que fablaba:
—¡Reventar debía la madre
que á su hijo no esperaba!—
Siete vueltas la rodea
al derredor de una jara;
la yegua, que era ligera,
muy adelante pasaba
fasta llegar cabe un río
adonde una barca estaba.