—Otros tantos há, señora,

que os tengo dentro en mi alma.—

Ellos estando en aquesto,

el buen Cid ya se asomaba.

—Adios, adios, mi señora,

la mi linda enamorada,

que del caballo Babieca

yo bien oigo la patada.—

Do la yegua pone el pié

Babieca pone la pata;