La doncella muy fermosa
se paró á una ventana;
el moro desque la vido
d’esta suerte le fablara:
—¡Alá te guarde, señora,
mi señora doña Urraca!
—¡Así faga á vos, señor,
buena sea vuestra llegada!
Siete años há, rey, siete,
que soy vuestra enamorada.
La doncella muy fermosa
se paró á una ventana;
el moro desque la vido
d’esta suerte le fablara:
—¡Alá te guarde, señora,
mi señora doña Urraca!
—¡Así faga á vos, señor,
buena sea vuestra llegada!
Siete años há, rey, siete,
que soy vuestra enamorada.