como á dueñas hijasdalgo
mis hijas, pues que á vosotros
por mujeres las he dado.—
Ellos ambos le prometen
de obedecer su mandado.
Ya cabalgaban los Condes
y el buen Cid ya está á caballo
con todos sus caballeros
que le van acompañando:
por las huertas y jardines