y á vosotros sálveos Dios,
que non fablo yo á los condes,
que mis enemigos son.—
Allí dijeron los condes,
fablaron esta razón:
—Nos somos fijos de reyes,
sobrinos de emperador;
¿merescimos ser casados
con fijas de un labrador?—
Allí hablara el Cid,
y á vosotros sálveos Dios,
que non fablo yo á los condes,
que mis enemigos son.—
Allí dijeron los condes,
fablaron esta razón:
—Nos somos fijos de reyes,
sobrinos de emperador;
¿merescimos ser casados
con fijas de un labrador?—
Allí hablara el Cid,