entregarlas no quisieron.
El rey dijo:—Descorteses,
volvédselas á su dueño,
que supo mejor ganallas
de los moros de Marruecos.—
Ya cobradas las espadas,
dos mil marcos de dinero
les pide, y todas las joyas,
que les dió en los casamientos.
Unánimes los jüeces,