ante el Sexto rey Alfonso
por los Condes las espadas,
así fablaba con ellas
sin hartarse de mirallas:
—¿Dó estáis, mis queridas prendas?
¿Á dó estáis, mis prendas caras?
No caras porque os compré
por dinero, oro ni plata;
mas caras porque os gané
con el sudor de mi cara,