Libres estáis de las manos
que os traían cautivadas,
el Cid os mira en las suyas,
donde seréis más honradas.—
Dijo y á Pedro Bermúdez,
y á don Álvar Fáñez llama,
y manda que se las guarden
mientras las Cortes duraban.
Libres estáis de las manos
que os traían cautivadas,
el Cid os mira en las suyas,
donde seréis más honradas.—
Dijo y á Pedro Bermúdez,
y á don Álvar Fáñez llama,
y manda que se las guarden
mientras las Cortes duraban.