—Aqueso ya es excusado,

que á mí no podrás llegar,

no te trabajes en vano;

mas ten por cosa muy cierta

aquesto que te he contado.—

Esto dicho, el buen Apóstol

á los cielos se ha tornado;

Rodrigo quedó contento,

alegre con lo pasado,

dando á Dios crecidas gracias