por lo que le había otorgado.
XCV
En Valencia estaba el Cid
doliente del mal postrero,
que agravios en pechos nobles
pueden mucho más que el tiempo.
Á su cabecera tiene
religiosos y hombres buenos,
por lo que le había otorgado.
En Valencia estaba el Cid
doliente del mal postrero,
que agravios en pechos nobles
pueden mucho más que el tiempo.
Á su cabecera tiene
religiosos y hombres buenos,